Volver a los encuentros
EXPEDIENTE / 070 — 1988

El viaje nocturno a través del Nullarbor

Una noche de enero de 1988, en el Nullarbor, una luz con forma de huevo en una huevera avanzó por la carretera hacia una madre de Perth y sus tres hijos. Según su relato, persiguió el coche, se posó en el techo, llenó el habitáculo de una niebla gris que olía a muerte y los dejó caer con tanta fuerza que reventó una rueda. Los camioneros del área de servicio encontraron cuatro abolladuras en el techo. Un laboratorio dictaminó que la ceniza negra era polvo de frenos.

Una carretera de dos carriles con líneas blancas que desciende en curva por un escarpe rocoso junto a un guardarraíl, con una vasta llanura de matorral verde oscuro que se extiende hasta el horizonte a la derecha bajo un cielo pálido surcado de nubes.
1988
La Eyre Highway baja por el paso de Madura hacia las llanuras de Roe (Roe Plains), fotografiada desde el mirador en abril de 2017. El camión de John De Jong se detuvo aquella noche en lo alto de este paso para que su copiloto tomara el volante; el encuentro de la familia Knowles se situó en algún punto de la llanura que se ve más allá. Foto: Bahnfrend, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons; recortada.

La llanura sin árboles

El Nullarbor debe su nombre a la expresión latina que significa «ningún árbol», y la Eyre Highway recorre su borde meridional a lo largo de más de mil kilómetros entre Norseman, en Australia Occidental, y Ceduna, en Australia Meridional, sin nada más grande que un área de servicio entre medias. Al este de Madura, la carretera desciende por un escarpe de caliza hasta las llanuras de Roe, una franja de arbustos de saltbush y matorral de mallee entre una hilera de colinas de cien metros al norte y la Gran Bahía Australiana al sur. Los lugareños llaman a este tramo «la Cuenca» (the Basin). Mundrabilla es un área de servicio con motel situada en él; Eucla, el último asentamiento de Australia Occidental, queda unos 68 kilómetros más al este según la señal de la carretera, con una pequeña comisaría; Border Village se asienta en la frontera entre los dos estados. Las áreas de servicio de este tramo se rigen por su propio horario extraoficial, el Central Western Time, cuarenta y cinco minutos por delante de Perth. Justo al otro lado de la frontera, Australia Meridional tenía en enero de 1988 el horario de verano, dos horas y media por delante de Perth, así que el viaje nocturno de la familia atravesó tres relojes distintos, un embrollo que lastraría todos los intentos posteriores de precisar cuándo ocurrió el encuentro. El Nullarbor ya tenía su lugar en el folclore australiano: en 1971 y 1972, Eucla había atraído la atención del mundo entero con la Ninfa del Nullarbor, una rubia casi desnuda que supuestamente corría con los canguros y que resultó ser un montaje de los vecinos.

Una señal verde de carretera con el escudo de la National Route 1 que indica «Eucla 68, State Border 80, Ceduna 560», plantada en un suelo arenoso junto a una carretera vacía de dos carriles que corre recta hacia un horizonte llano de matorral bajo un cielo azul despejado.
La señal de distancias de la Eyre Highway en Mundrabilla, en abril de 2017. El 20 de enero de 1988, la familia Knowles recorrió los 560 kilómetros completos hasta Ceduna antes de contar su historia a la policía. Foto: Bahnfrend, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons. Fuente de la imagen · CC BY-SA 4.0 · Bahnfrend

Fuentes: The Mundrabilla IncidentThe 1988 Nullarbor UFO Mystery – SolvedTime in AustraliaDosier de prensa: «What happened out there on the Nullarbor?» y otros recortes

Un viaje planeado en una hora

Faye Knowles, de cuarenta y tres años según los investigadores (cuarenta y ocho en algunos despachos de agencia), vivía con sus hijos Patrick, de veinticuatro, Sean, de veintiuno, y Wayne, de dieciocho, en Midland, un barrio de Perth. El 19 de enero de 1988 decidieron ir en coche a Melbourne para dar una sorpresa a la hermana de Faye, aunque, como supo Henley más tarde, ninguno de ellos había cruzado nunca el Nullarbor. Según contaron a los investigadores, los preparativos les llevaron alrededor de una hora: echaron ropa en el maletero, sacaron dinero del banco, dejaron una nota para el señor Knowles y salieron hacia las tres de la tarde en un sedán Ford Telstar azul de 1984, con los dos perros de la familia. Querían hacer la travesía lo más rápido posible, turnándose al volante y parando solo para repostar. Hacia la 1:30 de la madrugada siguiente entraron en el área de servicio de Caiguna, donde dos camioneros, Graham Henley, de Forest Hill (Victoria), y John «Porky» De Jong, se fijaron en una mujer y tres jóvenes que llenaban de gasolina una lata de cinco litros y se dirigían al este.

Un sedán blanco de cuatro puertas de principios de los años ochenta, con faros cuadrados, parachoques negro y una fina línea decorativa, aparcado en un arcén de tierra de una calle residencial con otros coches detrás.
Un Ford Telstar de la misma serie AR que el coche azul de 1984 de la familia Knowles, fotografiado en Sutherland, Nueva Gales del Sur, en 2009. Foto: OSX, dominio público, vía Wikimedia Commons. Fuente de la imagen

Fuentes: The Mundrabilla Incident – An UpdateThe Mundrabilla IncidentAustralian family tells of close encounter with UFOUS TV firm interested in UFO report

Camiones en la oscuridad

Henley y De Jong habían salido juntos de Norseman, cada uno en su propio camión. A las 3:30 de la madrugada habían llegado al paso de Madura, y Henley tomó nota de un cielo despejado, sin truenos ni relámpagos en ninguna parte; De Jong, que revisaba su camión en lo alto del paso, vio estrellas y ninguna luna. Allí De Jong cedió el volante a su copiloto, una mujer a la que los investigadores identificaron solo como Anne, y se metió en la litera de la cabina. Henley siguió adelante y durante unos cuarenta kilómetros intentó comunicarse con De Jong por radio sin obtener respuesta. Estaba oscuro, la carretera estaba casi vacía y los dos camiones iban tan separados que Anne nunca llegó a ver las luces de Henley. En algún punto por delante de ella, y por detrás de Henley, el Telstar de la familia Knowles avanzaba hacia el este, rumbo a Mundrabilla.

Una carretera que desciende en curva por una ladera pedregosa cubierta de matorral hacia una llanura brumosa de árboles bajos, con el asfalto brillando en tonos plateados y dorados bajo el sol rasante de primera hora, y un cielo luminoso y neblinoso.
Amanecer en la Eyre Highway, en el paso de Madura, a las 6:41 del 30 de octubre de 2015. Los camioneros bajaron este paso a oscuras hacia las 3:30 de la madrugada del 20 de enero de 1988. Foto: Ben Cordia, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons; recortada. Fuente de la imagen · CC BY-SA 4.0 · Ben Cordia

Fuentes: The Mundrabilla Incident – An UpdateThe Mundrabilla Incident

Un huevo en una huevera

Conducía Sean, y según los relojes de los camioneros faltaba poco para las cuatro de la madrugada. En la versión que la familia dio al día siguiente a Keith Basterfield y Ray Brooke, de UFO Research (South Australia), un grupo de Adelaida que también publicaba como UFO Research Australia, Sean vio lo que al principio tomó por el faro de un camión que se acercaba por la carretera desde el este. Desapareció tras «dar unos cuantos saltos», volvió a aparecer y siguió acercándose, cada vez más brillante y más grande; Sean dijo que parecía una «nave espacial». A la policía le describieron una luz blanca deslumbrante con un núcleo amarillo, de alrededor de un metro de ancho, que les tapaba la vista de la carretera y zigzagueaba de un lado a otro por delante de ellos. Sean la dibujó para un policía en Ceduna, y el dibujo se convirtió en el emblema del caso: parecía, escribió el agente, un huevo en una huevera, con el suelo en la base de la huevera. Entonces apareció en sentido contrario un vehículo que iba hacia el oeste, una ranchera Holden blanca que remolcaba una caravana, según la descripción que dio la familia más tarde. Al dar un volantazo para esquivar la luz, Sean estuvo a punto de chocar con ella; en la comisaría, Faye y Sean contaron que la luz se fue tras ese segundo vehículo, rodeándolos por su lado derecho. Luego la tenían detrás. Sean dio media vuelta y condujo hacia el oeste durante un rato, y después volvió a girar. Nunca quedó claro si huían de la luz o la seguían; en la primera versión publicada en la prensa, Sean dijo: «paramos para volver a echar un vistazo».

Fuentes: The Mundrabilla Incident – January 20th 1988: Report, edition twoThe Mundrabilla IncidentThe Mundrabilla Incident – An UpdateAustralian family tells of close encounter with UFOUFO encounter on Nullarbor Plain reported

Algo sobre el techo

Lo que ocurrió a continuación la familia nunca logró ordenarlo, y los investigadores acabaron publicándolo en forma de lista. Hubo un golpe sordo en el techo. Faye, sentada detrás del conductor, bajó la ventanilla, estiró el brazo hacia arriba y tocó algo. Al policía le dijo que era «blando, esponjoso y gomoso, y estaba caliente», aunque no la quemó, y que retiró la mano cubierta de un polvo gris negruzco; a un periodista de Melbourne, Sean le contó que su madre le había dicho que el tacto era como el de «una ventosa de goma». Una niebla gris negruzca entró en el coche, con un olor que la familia comparó con el de «cadáveres». Se oía un zumbido o un runrún; uno de los chicos lo llamó «whirry», un zumbido giratorio, distinto del traqueteo «chuffy» de un helicóptero, y más tarde Patrick lo imitó en televisión como «vum, vum, vum»; otro miembro de la familia, según lo transmitió Henley, lo comparó con «una motosierra, un chillido agudo». Sus voces se volvieron lentas y graves, como un disco de 78 revoluciones puesto a 33, según recordaba Henley que lo habían descrito. «Era como si estuviéramos en un salto en el tiempo», dijo Faye. Los perros se volvieron locos. Todos gritaban y lloraban, y Faye creyó que iban a morir. Patrick, en el asiento del copiloto, dijo que abrió su ventanilla y le cayó encima una lluvia de polvo negro, y que tuvo la impresión de que aquello estaba «apoderándose de su cuerpo». Creyeron que el coche había sido levantado de la carretera y estampado de nuevo contra ella, y entonces reventó la rueda trasera derecha. Sean dijo que perdió el conocimiento.

Fuentes: The Mundrabilla IncidentThe Mundrabilla Incident – An UpdateThe Knowles-Nullarbor EncounterAustralian family tells of close encounter with UFOThe Knowles Family Nullarbor UFO

Escondidos entre los matorrales

Cuando el coche se detuvo, echaron a correr. Los relatos no coinciden en el orden de lo que vino después. En la declaración que hicieron a la policía esa misma tarde, cambiaron la rueda a toda prisa, estaban a punto de marcharse cuando volvieron a ver la luz, de un blanco resplandeciente, en mitad de la carretera por delante de ellos, metieron el coche detrás de unos arbustos junto a la carretera y se escondieron por separado hasta que desapareció. En la versión de la prensa, primero se escondieron, durante una media hora, y luego volvieron y cambiaron la rueda. Henley, que para entonces iba diez o quince kilómetros por delante, contó más tarde que entre las 3:55 y las 4:10, aproximadamente, había visto una luz en su retrovisor durante unos cinco minutos, «como un huevo grande, como un huevo frito colgado del revés», más parecida a la luz de un proyector que a la de un vehículo, y «demasiado alta para ser otro camión». Al principio pensó que era De Jong gastándole una broma. Por detrás de la familia, Anne pasó junto a dos personas que hacían señas al otro lado de la carretera cerca del poste del kilómetro 40 al oeste de Mundrabilla, y 150 metros más allá junto a un coche aparcado en dirección a Perth. Preguntó a De Jong si debía parar; él se incorporó en la litera y dijo que no. Más tarde, un coche adelantó al camión a toda velocidad y, una vez delante, circuló un rato con las luces apagadas, aunque a Anne la noche le seguía pareciendo demasiado oscura para conducir sin ellas. La familia contó después a Henley que en aquel tramo había coches por todas partes, pero sin nadie dentro; él lo atribuyó a conductores que dormían en coches aparcados.

Fuentes: The Mundrabilla IncidentThe Mundrabilla Incident – An UpdateFishermen report UFO sightingUFO encounter on Nullarbor Plain reported

Cuatro personas aterrorizadas

Henley acababa de detenerse en el Mundrabilla Motor Hotel y caminaba hacia la parte trasera de su camión cuando llegó el Telstar. Reconoció a los cuatro de Caiguna. «No puedo explicarlo», dijo en los primeros días, «pero lo único que sé es que vi a cuatro personas muy aterrorizadas a las 4.45 del miércoles por la mañana». Todos intentaban hablar a la vez: uno decía que se habían quemado; otro, que los había agarrado un platillo volante; otro, que los habían levantado y dejado caer. El cuarto abría y cerraba la boca y solo le salían sonidos ininteligibles. Uno de los hijos iba descalzo y le sangraban los pies. Henley encontró un fino polvo negro en los limpiaparabrisas, el alerón y la luna trasera, «como vidrio molido», con un olor a baquelita, «o igual que cuando se funde un fusible», y cuatro abolladuras en el techo, «como si al coche lo hubiera levantado un imán». Cuando llegaron De Jong y Anne, De Jong no vio ceniza alguna, solo la suciedad normal de la carretera, pero también olió la baquelita, y le pareció que las abolladuras eran como marcas de puñetazos; Anne, según Henley, olfateó el coche y dijo: «La jarra vieja de mamá olía así». Faye tenía una mancha roja en el dorso de la mano izquierda, donde dijo haber tocado algo en el techo. Henley la palpó y la encontró «fría, no húmeda, sino fría como el mármol». Ella no paraba de repetir: «Alguien va a salir herido». Henley se ofreció a cargar el coche en su furgón frigorífico vacío y llevarlos adonde quisieran. Se negaron, repostaron con su lata y antes de media hora se marcharon hacia el este. La encargada del área de servicio, Shirley Lundon, telefoneó a la policía de Eucla.

Un área de servicio baja con una marquesina plana sobre los surtidores y un alto cartel blanco que dice FUEL junto al símbolo de una cafetería, tras una enorme explanada de grava vacía, con una autocaravana en los surtidores y unos cuantos eucaliptos bajo un cielo azul surcado de nubes.
El área de servicio de Mundrabilla en noviembre de 2002. La familia se detuvo aquí antes del amanecer del 20 de enero de 1988, y la encargada, Shirley Lundon, llamó a la policía de Eucla mientras De Jong contaba al sargento lo que sabía. Foto: Nachoman-au, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons. Fuente de la imagen · CC BY-SA 3.0 · Nachoman-au

Fuentes: The Mundrabilla Incident – January 20th 1988: Report, edition twoThe Mundrabilla IncidentThe Mundrabilla Incident – An UpdateFishermen report UFO sightingThe Mundrabilla Incident, parts I and II

De vuelta al lugar

Los camioneros quisieron ver el sitio con sus propios ojos. Pidieron prestada en el área de servicio una ute, una camioneta pick-up, y, con Anne, volvieron hacia el oeste a poca velocidad buscando tres cosas: restos de goma en el asfalto por un reventón, cristales del retrovisor del conductor del Telstar, que estaba roto (la familia dijo que lo había golpeado un canguro), y un gato y una llave de ruedas que la familia aseguraba haber dejado atrás. No encontraron nada de eso. Sí encontraron, en el lugar donde Anne había visto el coche, cuatro rastros de huellas de puntillas, de gente corriendo, que se adentraban en el monte, y cuatro rastros de huellas de gente caminando que volvían por el borde de la carretera, con patas de perro entre ellas: unas descalzas, otras de chanclas y dos de zapatos; la marca cuadrada de un gato; e indicios de que un coche había salido de la carretera con una rueda pinchada y había vuelto a ella con una en buen estado antes de dar media vuelta. De Jong recordaba una marca de derrape de quince o veinte metros; Henley, entrevistado por Bill Chalker meses después, habló de unos dos metros, y dijo que a la luz del día se veían tres o cuatro cambios de sentido. En el camino de regreso encontraron a un hombre dormido en un coche veinte kilómetros al oeste de Mundrabilla. Dos agentes de Australia Occidental destinados en Eucla llegaron al tramo a las dos de la tarde y, según el sargento Dennis Sutton, no encontraron «nada, ninguna prueba»: ni marcas de derrape, ni huellas que pudieran atribuir a nadie, ni ceniza negra. Alguien ya había encontrado el gato; Norman supo más tarde que un trabajador de Norseman lo había recogido y lo había dejado allí para su dueño.

Mapa del fondo de la Gran Bahía Australiana con la Eyre Highway como una línea roja a lo largo de la costa desde Caiguna, en Australia Occidental, pasando por el paso de Madura, una estrella amarilla que marca el lugar del encuentro en la Cuenca, el área de servicio de Mundrabilla, Eucla y Border Village, y después, al otro lado de la frontera estatal discontinua, Penong y Ceduna, en Australia Meridional.
La ruta de la familia el 20 de enero de 1988, desde la parada para repostar en Caiguna hasta la comisaría de Ceduna. La estrella marca la posición del encuentro que se cita con más frecuencia, unos 40 kilómetros al oeste de Mundrabilla; Henley la situó más tarde entre 70 y 75 kilómetros al oeste, y un informe temprano la colocaba al este del área de servicio. Mapa de uap.fun con datos de dominio público de Natural Earth. Fuente de la imagen

Fuentes: The Mundrabilla IncidentThe Mundrabilla Incident – An UpdateDosier de prensa: «What happened out there on the Nullarbor?» y otros recortesUFO Encounters along the Nullarbor Plain

Quinientos kilómetros hasta Ceduna

La familia no se detuvo en Eucla, cuya comisaría, según dijeron, nunca vieron, ni en Penong, la primera comisaría de Australia Meridional. Siguieron conduciendo más de quinientos kilómetros, y hacia la una de la tarde, hora de Australia Meridional, Sean y Patrick entraron en la comisaría de Ceduna. Por casualidad, un agente veterano de la sección de policía científica de Port Lincoln estaba en la ciudad por otro asunto. Su declaración, tomada al cabo de pocas horas, es lo más parecido que existe a un registro contemporáneo. Los hermanos le dijeron que la luz había estado entre quince y dieciocho metros por delante del coche, que circulaban a unos 110 kilómetros por hora cuando se posó en el techo y que el encuentro había ocurrido hacia las 5:30 de la madrugada, hora de Australia Occidental. El agente examinó el Telstar en Poynton Street. Había abolladuras superficiales en las cuatro esquinas del techo. El exterior del coche estaba cubierto de «un fino polvo negro/gris similar a la película de suciedad de la carretera que queda en un vehículo que necesita un lavado», y el mismo polvo estaba en la tapicería. Todos los neumáticos conservaban al menos tres cuartas partes de su dibujo; el reventado, que sacaron del maletero, estaba rajado alrededor de todo su flanco exterior, en la base de la banda de rodadura. Tomó dos muestras del polvo con cinta adhesiva. El sargento Jim Furnell, de la policía de Ceduna, dijo a los periodistas que la familia estaba «físicamente afectada, como si hubiera muerto alguien cercano»; el sargento Fred Longley dijo que había «demasiados testigos para que no» lo tomaran en serio. Furnell telefoneó a Ray Brooke en Adelaida hacia las 14:30 y dispuso que la familia siguiera su camino y se reuniera con los investigadores.

Fuentes: The Mundrabilla IncidentThe Mundrabilla Incident – January 20th 1988: Report, edition twoUFO encounter on Nullarbor Plain reportedDosier de prensa: «What happened out there on the Nullarbor?» y otros recortesUFO Encounters along the Nullarbor Plain

Los atuneros

A la mañana siguiente la historia tenía un segundo grupo de testigos. Associated Press informó de que los tripulantes de un atunero que se encontraba a cincuenta millas dijeron que, pocos minutos después, un ovni había pasado rozando su embarcación y que sus voces se habían vuelto ininteligibles, y Furnell dijo que no podían haber sabido nada de la familia. United Press International, que escribió su apellido como Fennell, le atribuía la cuenta de cuatro avisos aquella noche: la familia, un camionero perseguido por un ovni, una avioneta de localización de atunes que vio una luz brillante cerca de la carretera y un pesquero en la Gran Bahía. El Port Lincoln Times identificó el barco como el Empris Lady, cuya tripulación había comunicado una luz blanca brillante a través del piloto de su avioneta de localización, y añadió que la tripulación de otro barco, el Monika, había informado de un ovni una semana antes. Después, los barcos se desvanecieron de la historia. En marzo, un tripulante anónimo del Empris Lady, recién llegado a puerto tras dos meses en el mar, contó a la policía que estaba de guardia hacia las doce y media de la noche cuando una luz blanca brillante, con luces rojas encima y verdes debajo, se acercó «muchísimo» al barco; la observó unos treinta segundos, fue a buscar a otro tripulante y diez segundos después la vio salir disparada hacia el norte. No estaba seguro del día y dijo que podía haber sido la misma noche, aunque una declaración de un canadiense que iba a bordo, publicada por Norman, lo situaba varios días después. Cuando los investigadores de Adelaida localizaron por fin al piloto de la avioneta, un tal señor White, este describió una luz que cambiaba de color, vista por los diez o doce tripulantes del Monika, sin ningún objeto estructurado, sin efectos eléctricos y sin cambios en la voz de nadie, e insistió en que se había enterado un par de días antes de que la historia de los Knowles saliera en antena. Paul Norman, de la Victorian UFO Research Society, citó al dueño del Monika diciendo que un periodista se había inventado lo de las voces a cámara lenta.

Fuentes: Australia-UFOAustralian family tells of close encounter with UFOFishermen report UFO sightingA new UFO ‘sighting’Sailor says he saw an ‘unusual sight’The Mundrabilla Incident – An UpdateUFO Encounters along the Nullarbor Plain

Una caja de neveras portátiles en Wudinna

La familia nunca acudió a su cita en Adelaida. Frank Pangallo, jefe de redacción de Channel 7 en Adelaida, recibió un soplo de la policía el miércoles por la noche, llamó a Ceduna para averiguar cuándo había salido la familia, calculó cuándo pasaría por Wudinna, en la península de Eyre, y llamó a un antiguo compañero, Paul Jackson, que regentaba allí el Eyre Highway Motel. «Le pedí que se sentara ahí fuera, sobre una caja de neveras portátiles, y que esperara a que llegaran», contó Pangallo a un dominical de Melbourne el 24 de enero. Jackson les hizo señas para que pararan y los llevó dentro mientras Pangallo llegaba en avioneta, tres horas antes que nadie, según dijo. La familia firmó una exclusiva con Channel 7 para su programa Hinch at Seven, por un precio que se cifró en 5.000 dólares y tres meses de silencio ante los demás medios. Pangallo escondió el coche en una finca de Wudinna mientras equipos de rodaje de cuatro capitales estatales peinaban el pueblo en su busca, y defendió el acuerdo alegando que el equipo de Mike Willesee, de la cadena rival Nine, había ido por la península de Eyre agitando ofertas de hasta 20.000 dólares. Basterfield y Brooke lo calificaron de un caso de periodismo de «talonario» que se imponía a la evaluación científica; al día siguiente consiguieron tres horas en los estudios de Channel 7, hablando de manera informal con la familia entre entrevista y entrevista para la televisión. En las primeras cuarenta y ocho horas, Brooke atendió casi cien llamadas de radios, televisiones y periódicos de Australia y del extranjero, y apareció en la noticia de apertura del informativo de las seis de Channel 7. George Eberhart, del Center for UFO Studies de Chicago, declaró al Sun: «No se me ocurre ningún otro caso parecido». Según la prensa, Aaron Spelling Productions, los creadores de Dinastía, mantenía conversaciones preliminares con Channel 7 por los derechos de la historia. The Canberra Times, en su repaso de la semana, encontró a los tabloides «casi histéricos de alegría por este regalo al final de la temporada de las noticias tontas», pero observó que «no hay rastro de una gallina gigante y luminosa».

Fuentes: The Knowles-Nullarbor EncounterDosier de prensa: «What happened out there on the Nullarbor?» y otros recortesThe Mundrabilla Incident – January 20th 1988: Report, edition twoRay Brooke – the passing of an Australian UAP researcherUS TV firm interested in UFO reportFor a while, something was rotten in the ACT

Polvo de frenos

Channel 7 encargó a los Australian Mineral Development Laboratories, AMDEL, que examinaran el coche en Wudinna el 22 de enero. El analista de AMDEL, Monty Luke, no encontró «ninguna prueba de ceniza o polvo significativos en la carrocería del vehículo ni en el interior». Había polvo negro en las ruedas delanteras, que tomó como muestra y comparó con polvo de pastillas de freno: era magnetita y latón, óxido de hierro, cobre y zinc, «característico del polvo del desgaste de pastillas y discos de freno», sin «compuestos extraños significativos». Su propia tabla, sin embargo, mostraba que el polvo del Telstar era mucho más rico que la muestra de control de las pastillas en silicio, aluminio, cobre, zinc y estaño. Un medidor de radiación no detectó nada por encima del nivel de fondo en el techo, los asientos ni las ruedas. Las abolladuras eran «compatibles con un objeto presionado contra el techo más que con un intento de levantar el techo», y los daños del neumático eran compatibles con haber circulado mucho tiempo con una rueda desinflada, lo que, según el informe, explicaría el olor, el humo y la vibración. Los resultados se conocieron mucho antes que el informe escrito, fechado el 29 de enero: los dominicales de Melbourne los publicaron el 24 de enero, y Basterfield y Brooke fecharon el anuncio oficial de Seven el día 25. El sábado 23 de enero, unos familiares de Melbourne llevaron a Faye, Patrick y Wayne a un hospital privado de Dandenong, donde un médico les dio a cada uno una taza de café y les dijo que se lo «tomaran con calma»; en Channel 7, Faye dijo que los análisis «nos están llamando mentirosos». Pangallo dijo que algunas de las abolladuras eran desgaste antiguo, aunque dos parecían bastante recientes, y que «nadie discute realmente que no vieran nada. Lo que pasa es que nada golpeó el coche». Más tarde contó al Sun de Melbourne que la familia estaba demasiado traumatizada para hablar y que la habían sedado dos veces; la periodista del Sun añadió que los había llamado media hora antes y que Sean se había ofrecido a hablar si el periódico pagaba. Mientras tanto, la muestra de la policía se desinfló en público. «Todo eso son paparruchas», declaró al Sun el jefe de la policía científica de Australia Meridional, el superintendente Schulz. Tenía dos portaobjetos con una cantidad minúscula de suciedad, probablemente de la carretera, y ningún coche con el que compararlos, porque la prensa lo había escondido en el cobertizo de un hotel de la costa oeste. No habría examen, dijo, porque en su estado no se había cometido ningún delito.

Fuentes: The Mundrabilla IncidentSamples from the Mundrabilla CE2The Knowles-Nullarbor EncounterDosier de prensa: «What happened out there on the Nullarbor?» y otros recortesThe Mundrabilla Incident – January 20th 1988: Report, edition two

El coche en el aparcamiento

El 2 de febrero, el Telstar, trasladado en camión de Wudinna a Adelaida, quedó a disposición de los investigadores en el aparcamiento de Channel 7, y estos lo revisaron a fondo. A unos metros de distancia, las cuatro abolladuras costaba verlas; de cerca eran pequeñas depresiones poco profundas cerca de las esquinas del techo, con la pintura intacta, y no había baca. Faltaba el retrovisor del conductor. El único depósito negro estaba en los embellecedores de las dos ruedas delanteras, las de freno de disco, distribuido como lo dejaría una frenada fuerte. El neumático reventado, un radial Dunlop con cinturón de acero al que le quedaba la mitad del dibujo, había estallado en círculo a lo largo de la línea donde termina el cinturón de acero, y le faltaba la válvula; la rueda de repuesto que ahora llevaba el coche era recauchutada. El suelo estaba sembrado de arena y de envases de comida y bebida. El día anterior, investigadores de la Victorian UFO Research Society, entre ellos Paul Norman, habían pasado la aspiradora por el interior para tomar muestras, y ante las cámaras de Channel 7 su colega John Auchettl levantó con el gato las ruedas delanteras del suelo y llevó el velocímetro hasta el final de su escala, 200 kilómetros por hora. Aquella demostración respondía a un lector del Age de Melbourne que había pedido que le enseñaran un Telstar capaz de alcanzar 200, la velocidad que Sean había dado al Sun; para el boletín de la sociedad victoriana, demostraba que el mismo coche podía marcar 200 con las ruedas girando en el aire, como ocurriría si algo lo hubiera levantado.

Fuentes: The Mundrabilla IncidentOn the UFO TrailThe Knowles-Nullarbor Encounter

El polvo bajo el microscopio

Se tomaron tres series de muestras, y ninguna zanjó nada. La de AMDEL era polvo de frenos. Las muestras de cinta adhesiva de la policía, tomadas siete u ocho horas después de los hechos y a seiscientos kilómetros del lugar, se dividieron, y tras unas negociaciones que empezaron en noviembre de 1988 la mitad llegó a los investigadores de Adelaida; Basterfield envió su mitad, a través de Stan Gordon, de la Pennsylvania Association for the Study of the Unexplained, a un analista llamado J. Mathers, cuyo microscopio electrónico de barrido encontró dos tipos de partículas: cristales de cloruro sódico, sal de mesa, y arcilla corriente. Lo aspirado por la sociedad victoriana fue a parar a la Monash University de Melbourne y, a través del investigador estadounidense Richard Haines, a un laboratorio con un microscopio electrónico de barrido Philips, al que Norman llamó el Philips Laboratory. Según Australasian Post, el mineralogista de Monash Alf Hohmann había encontrado sobre todo cloruro potásico, una sustancia común en una cantidad poco común; Auchettl escribió sobre grandes partículas negras laminares ricas en cloro y cloruro potásico que mostraban un «enfriamiento a alta velocidad». El informe de Haines halló que el polvo de frenos y el polvo del suelo trasero eran muy distintos. El polvo del suelo eran sobre todo fibras, algunas de celulosa y otras «típicas del aislamiento de tuberías, pero no es amianto», y el analista añadió que el elemento 85, el astato, «también es posible en la muestra, al igual que una fibra relativamente larga de NaCl, lo cual es inusual». Norman le dio mucha importancia al astato; el propio Haines dijo que, mientras no se analizaran muestras de control de la región, nadie podía saber si el polvo del suelo era simplemente lo que se acumula normalmente en un viaje a través del Nullarbor. Nadie tomó nunca tierra del lugar. Una copia del informe de Haines, remitida por la sociedad victoriana, acabó en un expediente de la Real Fuerza Aérea Australiana que hoy se conserva en los Archivos Nacionales de Australia, el rastro más sustancial del caso en los papeles militares que se conservan. La única palabra militar oficial en 1988 vino de un portavoz de la RAAF en Edinburgh, la base aérea al norte de Adelaida, que no tenía constancia de ningún avión militar en la zona.

Fuentes: Samples from the Mundrabilla CE2The Mundrabilla Incident – An UpdateParticle analysis of the Mundrabilla samplesUFO Encounters along the Nullarbor PlainA9755, 5: UFO reports (unusual aerial sightings), RAAF Headquarters Support Command, 1986–1992Australia-UFO

Una historia en dos direcciones

A medida que los investigadores seguían haciendo entrevistas, la historia avanzó en dos direcciones a la vez. La sociedad victoriana oyó más. El relato de Norman, publicado en The UFO Report 1990 de Timothy Good, añade la radio del coche llena de interferencias durante un cuarto de hora antes del encuentro, un grupo de luces que al principio tomaron por farolas en una región que no tenía ninguna, a Patrick gritando «¿Por qué nosotros?» y sintiendo como si le arrancaran el cerebro de la cabeza, la mano y el brazo derechos de Faye hinchados cuando los victorianos conocieron a la familia en Melbourne, el pelo de los perros cayéndose a mechones y un empleado de la gasolinera de Border Village que olió en el coche a «aislante caliente» y «sin duda un olor como a ozono». Hasta el contacto en el techo creció al contarlo: blando y esponjoso en la declaración policial, una «ventosa de goma» en los primeros periódicos de Melbourne, «enormes ventosas aferradas al techo como una sanguijuela» en un reportaje del Sun de finales de enero y, según le contó Faye a Judith Magee, de la sociedad victoriana, como el cuello de un jersey de cuello alto. Norman contó la noche de los Knowles como el decimocuarto caso conocido de un coche levantado y dejado caer, y concluyó que había «motivos para creer que fue un intento de abducción fallido». Lo situó junto al helicóptero de la Reserva del Ejército que, según la tripulación de Larry Coyne, fue arrastrado hacia arriba sobre Ohio en 1973, otro intento malogrado a su juicio, y junto a la desaparición en 1978 del joven piloto Frederick Valentich sobre el estrecho de Bass, que él sospechaba que fue una abducción consumada. El padre de Valentich, Guido, era miembro de la sociedad victoriana. El grupo de Adelaida, que en 1988 pudo por fin entrevistar a la familia como es debido, oyó menos. La familia no supo decir a qué altura había subido el coche, nunca se había asomado para ver el suelo debajo y no podía precisar dónde había ocurrido. Dos cambios de sentido se convirtieron en tres o cuatro. Negaron llevar casetes en el coche, aunque Henley creía que había estado sonando una cinta y que se había ralentizado como sus voces. Un veterinario de Melbourne dijo que los perros tenían pulgas, y el pelo volvió a crecer. Sean, Patrick y Faye fueron hipnotizados en Melbourne, y Faye y Patrick otra vez en Adelaida; no salió nada nuevo, ni ninguna historia de abducción.

Fuentes: UFO Encounters along the Nullarbor PlainOn the UFO TrailThe Mundrabilla Incident – An UpdateThe Knowles-Nullarbor EncounterDosier de prensa: «What happened out there on the Nullarbor?» y otros recortes

La oficina de reservas de la base ovni

El caso dejó a la familia en peor situación. El coche, que ahora consideraban gafado, fue embargado y vendido en subasta; según el relato de Jenny Randles en Northern UFO News, lo compró un empresario que también actuaba como agente de la familia y lo llevó de gira, cobrando por verlo, y Norman escribió que la familia perdió casi 20.000 dólares, la mayor parte invertida en el coche. Un equipo de la televisión japonesa recreó la noche en el Nullarbor y volvió a hipnotizar a dos miembros de la familia, y después, según Norman, canceló el viaje a Japón que les había prometido. El Nullarbor se quedó con la leyenda. Alguien pintó con espray «UFO base Booking Office» (oficina de reservas de la base ovni) en el borde de la carretera al oeste de Mundrabilla, otro añadió «Cut rates for Earth» (tarifas rebajadas para la Tierra), el área de servicio vendía cucharillas, fundas para latas, pegatinas y postales con ovnis, y una señal cerca de la frontera advertía a los viajeros de que tuvieran cuidado con los ovnis durante los 111 kilómetros siguientes. El 17 de octubre de 1988, un conductor de autocar de Pioneer, Peter Chapman, informó de una luz brillante que acompañaba a su autobús cerca de Mundrabilla; el sargento de Eucla respondió por él, y UFO Research Australia lo atribuyó al planeta Júpiter y a luces de vehículos mal interpretadas. En 2018, la Internet Movie Database registraba en preproducción un largometraje titulado The Nullarbor, cuyo argumento rezaba «En una carretera oscura y solitaria, una familia corriente se encuentra con algo extraordinario», con el actor John Brumpton en el papel de Keith Basterfield, para entonces el investigador más convencido de que aquella noche tenía una explicación corriente. Basterfield escribió que no sabía cuándo empezaría el rodaje.

Fuentes: UFO Encounters along the Nullarbor PlainUpdate on MundrabillaI tackled a Nullarbor alienThe 1988 Nullarbor UFO Mystery – SolvedUFO flew beside bus, says driverUFO was probably JupiterA UFO film – “The Nullarbor”

ACUDE A LA FUENTE

Fuentes y entrevistas

Las fuentes se mantienen en su idioma original; sus títulos y descripciones están traducidos.

The Mundrabilla Incident – January 20th 1988: Report, edition twoKeith Basterfield y Ray Brooke · UFO Research Australia y UFO Research (South Australia) · 26 de enero de 1988 · Con recortes de AAP y del Advertiser · Internet ArchiveThe Mundrabilla IncidentKeith Basterfield y Ray Brooke · UFO Research Australia Newsletter vol. 6 n.º 1 · Abril de 1988 (compilado el 17 de marzo) · Con la declaración de la policía de Ceduna, el informe de AMDEL y la entrevista a los camioneros · Internet ArchiveThe Mundrabilla Incident – An UpdateKeith Basterfield y Ray Brooke · UFO Research Australia Newsletter vol. 7 n.º 1 · Mayo de 1989 · Con la entrevista de Bill Chalker a Graham Henley y el relato del piloto de la avioneta de localización de atunes · Internet ArchiveMundrabilla: A Case BriefingKeith Basterfield y Ray Brooke · BUFORA Bulletin n.º 30 · Noviembre de 1988 · Internet ArchiveSamples from the Mundrabilla CE2Keith Basterfield · International UFO Reporter vol. 15 n.º 1, págs. 11–13 · Center for UFO Studies · Enero/febrero de 1990 · Internet ArchiveA Reference Catalogue of UAP Reported from the Nullarbor Plain RegionKeith Basterfield · Versión 3 · Diciembre de 2013 · Project 1947Ray Brooke – the passing of an Australian UAP researcherKeith Basterfield · UAP – scientific research (blog) · Septiembre de 2018Australia-UFODespacho de Associated Press, Sídney · 21 de enero de 1988 · Copia del CompuServe Executive News ServiceAustralian family tells of close encounter with UFOUnited Press International, Sídney · 21 de enero de 1988 · Archivo de UPIUFO encounter on Nullarbor Plain reportedThe Canberra Times, pág. 7 · 21 de enero de 1988 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaFishermen report UFO sightingPort Lincoln Times, pág. 1 · 21 de enero de 1988 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaA new UFO ‘sighting’The Canberra Times, pág. 3 · 22 de enero de 1988 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaSceptic gives theory on UFO sightingThe Canberra Times, pág. 8 · 23 de enero de 1988 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaFor a while, something was rotten in the ACTThe Canberra Times, pág. 2 · 24 de enero de 1988 · Columna de repaso semanal · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaUS TV firm interested in UFO reportThe Canberra Times, pág. 9 · 28 de enero de 1988 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaSailor says he saw an ‘unusual sight’Port Lincoln Times, pág. 1 · 3 de marzo de 1988 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaCarta al director de Keith Basterfield, UFO Research (South Australia)Port Lincoln Times, pág. 4 · 17 de marzo de 1988 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaThe Knowles-Nullarbor EncounterJohn Auchettl · Australian UFO Bulletin, Victorian UFO Research Society · Marzo de 1988 · Con un dosier de prensa del Sun, el Herald, The Age, el Sunday Press y el Sunday Observer · Internet ArchiveDosier de prensa: «What happened out there on the Nullarbor?» y otros recortesAustralian UFO Bulletin, Victorian UFO Research Society · Junio de 1988 · Reproduce el reportaje del Sun (Melbourne) del 30 de enero de 1988 · Internet ArchiveOn the UFO TrailPaul Norman, con un editorial · Australian UFO Bulletin, Victorian UFO Research Society · Septiembre de 1988 · Internet ArchiveParticle analysis of the Mundrabilla samplesJohn Auchettl · Australian UFO Bulletin, Victorian UFO Research Society · Marzo de 1989 · Internet ArchiveUFO Encounters along the Nullarbor PlainPaul Norman · Capítulo 8 de The UFO Report 1990, ed. de Timothy Good · Sidgwick & Jackson · 1989 · Internet ArchiveA9755, 5: UFO reports (unusual aerial sightings), RAAF Headquarters Support Command, 1986–1992Archivos Nacionales de Australia · Expediente 3533434 · Incluye la copia de la VUFORS del informe de microscopía electrónica de Richard Haines sobre el «polvo de Mundrabilla»The Mundrabilla Incident, parts I and IIWalt Andrus · MUFON UFO Journal n.º 239 y 240 · Marzo y abril de 1988 · Internet ArchiveUFO World 89Jenny Randles (ed.) · British UFO Research Association · 1989 · Internet ArchiveUFOs in the 1980s: The UFO Encyclopedia, vol. 1, «Australian Ufology»Jerome Clark · Apogee Books · 1990 · Internet ArchiveThe Nullarbor UFOTim Mendham · the Skeptic (Australian Skeptics) vol. 8 n.º 1 · 1988 · Reproducido en la recopilación The Second Coming: UFOs, 1986 to 1990The Nullarbor UFO Incident: Dramatic Case Quickly FadesBen Harris · Skeptical Inquirer vol. 12 n.º 4, págs. 349–352 · Verano de 1988 · Internet ArchiveThe 1988 Nullarbor UFO Mystery – SolvedA. T. Brunt · The Skeptic (Reino Unido) vol. 3 n.º 5 · 1989 · Republicado en la serie «From the archives» de The SkepticFlying saucers of Nullarbor just an illusionAlex Harris · The Canberra Times, pág. 19 · 15 de octubre de 1989 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaUFO flew beside bus, says driverThe Canberra Times, pág. 4 · 20 de octubre de 1988 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaUFO was probably JupiterThe Canberra Times, pág. 13 · 28 de octubre de 1988 · Trove, Biblioteca Nacional de AustraliaI tackled a Nullarbor alienAustralasian Post · 20 de mayo de 1989 · Reproducido en International UFO Press n.º 118 · Internet ArchiveAustralian Family Suffer Bizarre Shared DelusionRobert Bartholomew · It’s Catching, Psychology Today · Septiembre de 2016The Knowles Family Nullarbor UFOBrian Dunning · Skeptoid, episodio 715 · 18 de febrero de 2020South Australia’s X-Files: Curious Adelaide cracks open our most mysterious UFO casesNicola Gage y Daniel Keane · ABC News · 23 de febrero de 2018Update on MundrabillaJenny Randles (ed.) · Northern UFO News n.º 130 · 1988 · Internet ArchiveA UFO film – “The Nullarbor”Keith Basterfield · UAP – scientific research (blog) · Junio de 2018Time in AustraliaWikipedia · Sobre el huso horario extraoficial Central Western Time que se usa entre Caiguna y Border Village

¿Has visto un error o conoces una fuente mejor? Escribe a hello@uap.fun.

SIGUE EXPLORANDO

Expedientes relacionados

La luz verde sobre MansfieldPaul Norman situó el coche de los Knowles junto al helicóptero de la Reserva del Ejército que, según su tripulación, fue arrastrado hacia arriba sobre Ohio en 1973, otro intento malogrado a su juicio.La última llamada sobre el estrecho de BassNorman sospechaba que la desaparición de Frederick Valentich fue una versión consumada de lo que, en su opinión, se intentó en el Nullarbor.La noche de LevellandOtra noche de conductores en carreteras vacías que se topan con una luz, y el caso clásico de efectos sobre vehículos.Los hombrecillos de KellyOtra familia que huyó en plena noche hacia la policía, y otro caso en el que los investigadores tuvieron que sopesar un terror evidente frente a unas pruebas físicas endebles.Los encuentros cercanos, explicadosDe dónde viene el segundo tipo, un encuentro cercano que deja huellas físicas.
EL FORO

Comenta este caso

Compara notas con otros lectores: detalles de los testigos, fuentes y lo que sigue sin cuadrar. El foro está en inglés.

Abrir la discusión