Tres banderas en un volcán anegado
Isla Decepción es un volcán cuyo cráter ha inundado el mar. Un anillo de ceniza y hielo de unos quince kilómetros de diámetro encierra una bahía, Puerto Foster, a la que solo se entra por una brecha en la pared llamada los Fuelles de Neptuno. En 1965, tres países que reclamaban por igual este rincón de la Antártida mantenían estaciones en sus orillas. El Destacamento Naval Decepción de la Armada Argentina, la Base Presidente Pedro Aguirre Cerda de la Fuerza Aérea de Chile, en caleta Péndulo, y la Base B del British Antarctic Survey, instalada en la vieja factoría ballenera de caleta Balleneros, formaban alrededor de la costa un triángulo irregular de unos siete kilómetros de lado. Doce años antes, los Royal Marines habían desembarcado y quemado las cabañas argentina y chilena recién levantadas junto a la base británica. Ahora las tres guarniciones eran vecinas de radio y, de vez en cuando, huéspedes unas de otras. En el invierno austral la bahía se congelaba por completo. La luz del día, informó el comandante argentino, duraba desde alrededor de las 10:20 de la mañana hasta las 15:30, «seguida de 16 horas de oscuridad».

Fuentes: Avistamientos ovni en isla DecepciónAvistamientos OVNI en la Antártida en 1965Incidente de isla DecepciónOvnis en la Antártida: hace 60 años los gobiernos de Argentina y Chile afirmaron haber avistado platos voladoresLa isla con forma de herradura
Una luz amarilla en junio
La primera señal llegó a comienzos del invierno. A las 19:50 del 7 de junio, Jorge Stanich, meteorólogo civil del destacamento argentino, vio una luz amarillo pálido, rodeada de un halo difuso, suspendida inmóvil hacia el suroeste durante cinco segundos. En la madrugada del 8 de junio volvió a verla, bajo un techo de nubes bajas, durante cuatro segundos; el jefe del destacamento, Daniel Perissé, escribió después que Stanich oyó un «sonido grave y de poca intensidad» dos minutos después de que se esfumara. En la tarde del 18 de junio, según el radiograma de la Fuerza Aérea de Chile publicado en Santiago al día siguiente, toda la dotación chilena vio aparecer por el este de la isla, a sesenta grados sobre el horizonte, «un cuerpo celeste de intensidad luminosa como de una estrella de primera magnitud», que efectuó un viraje de 180 grados hacia la izquierda, giró de nuevo noventa grados y se alejó hacia el sur, hasta perderse de vista a las 16:40. Los cables argentinos fecharon más tarde este avistamiento chileno el 20 de junio; al propio jefe de la base chilena se le citó dando la fecha del 13 de junio.
Fuentes: Objetos voladores no identificados avistados en la AntártidaTraducción de los informes ovni oficiales del Ministerio de Marina de ArgentinaAvistamientos ovni en isla DecepciónAvistamientos OVNI en la Antártida en 1965
La guardia chilena
En la noche del sábado 3 de julio, el cielo de Decepción hizo algo raro para la estación: se despejó. A las 19:20, un sargento que hacía la ronda meteorológica en Pedro Aguirre Cerda, Luis Moya, divisó una luz, y nueve hombres de una dotación de doce salieron a mirarla. Era rojo amarillenta, luego verde, amarilla y anaranjada, y cruzaba el suroeste de la isla a gran velocidad con un rumbo oscilante; tras ella, escribiría Perissé, quedaba «una estela, aparentemente de vapor». Durante unos veinte minutos se detuvo, se movió y volvió a detenerse, hasta que las nubes se la tragaron. El cabo Uladislao Durán Martínez no esperó. «Corrí en busca de mi cámara fotográfica, rogando en el trayecto de que no me faltara tiempo para demostrar que no éramos juego de una ilusión óptica», contó a Clarín. «Hice en total diez tomas… Las películas son de color, y estoy seguro de que estuvieron bien.» Algunas tomas, dijo, las hizo directamente, otras a través de un teodolito, el anteojo giratorio con el que los meteorólogos seguían sus globos, y otras con unos prismáticos que alguien le alcanzó. En la base no había laboratorio de revelado; la película tendría que esperar al buque de relevo.

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Sesenta y dos minutos en la estación argentina
Dos minutos después de terminar el avistamiento chileno, les llegó el turno a los argentinos. A las 19:42, Aldo Irusta, un suboficial que hacía la observación meteorológica de la tarde, vio una luz al nor-noroeste, a unos treinta grados de altura. En el cuestionario del Servicio de Inteligencia Naval que rellenó después, la comparó con «una llama de mechero de Bunsen y forma de pelota de rugby». El jefe del destacamento, el teniente Daniel Perissé, de la Infantería de Marina, hizo salir a sus hombres y a los tres aviadores chilenos que se alojaban por casualidad en la estación, uno de ellos para que el médico argentino le tratara una fractura. La observaron a simple vista, con prismáticos y a través del teodolito. El radiograma enviado a Buenos Aires al día siguiente describía un centro rojo con los bordes «cambiando del amarillo al verdoso, al anaranjado, al azul al blanco», del tamaño de la cabeza de un clavo de media pulgada, de forma entre redonda y ovalada. Se quedaba quieta, aceleraba, retrocedía. El cuestionario anotó que se ocultaba tras los estratos bajos pero se recortaba contra los cirros altos. Durante una hora y dos minutos se adueñó del cielo, y a las 20:44 se alejó hacia el noroeste, cada vez más pequeña y más alta. Stanich intentó fotografiarla con película lenta y sin trípode.

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El cocinero de la Base B
Los británicos eran la nota discordante. Cuando el National Investigations Committee on Aerial Phenomena (NICAP), el principal grupo civil estadounidense de investigación ovni de la época, preguntó al Gobierno británico por los avistamientos, el director del British Antarctic Survey, sir Vivian Fuchs, remitió el único mensaje que había enviado la Base B: «Luz parpadeante rojo-verde-amarilla observada desde base británica 2300Z 2 de julio justo al norte, se había desplazado en dos ondas rápidamente desde el oeste, luego retrocedió por este rumbo una corta distancia antes de volver de nuevo al norte, donde permaneció estacionaria unos 20 minutos». Esa hora, las 23:00 GMT del 2 de julio, correspondía al anochecer en Decepción, un día antes de los avistamientos chileno y argentino. Los cables argentinos y chilenos atribuyeron a los británicos cinco testigos. Décadas después, Vicente-Juan Ballester Olmos y sus colegas españoles y argentinos de FOTOCAT, un catálogo de casos de fotografías ovni, dieron con el hombre que había detrás de aquella línea: Bernard Chappel, el cocinero de la base, que también hacía turnos como observador meteorológico. «Observé un orbe brillante de color verde botella en lo alto del cielo nocturno mientras evaluaba la nubosidad», les escribió. Al principio lo tomó por un planeta; luego «la luz desapareció hacia el horizonte a una velocidad fenomenal, antes de regresar minutos después, suspendida un breve rato, para desaparecer una vez más en la dirección opuesta». Había guardado silencio, dijo, porque era con mucho el más joven de la base. Su compañero Peter Bird recordaba a Bernie como alguien aficionado a las historias exageradas. Otro, el piloto Jules Brett, no creía que se lo hubiera inventado.

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Agujas en Orcadas
Horas antes de la guardia chilena, a ochocientos cuarenta kilómetros al este-noreste, dos meteorólogos de Orcadas, la veterana estación argentina de la isla Laurie, en las Orcadas del Sur, ya habían visto algo. José Mazzucchelli y Eduardo Jarriek lo divisaron a las 17:03 de esa tarde. El primer radiograma de su jefe, a la mañana siguiente, describía una luz redonda, blanca, sin mucho brillo y de contorno nítido, que cruzó «de oeste a este» en trayectoria parabólica, a unos treinta grados de altura, durante quince segundos antes de que las nubes la ocultaran. Dos días después, un segundo cable añadió el detalle que hizo famosa la historia. Los variómetros de la estación, instrumentos que registran pequeños cambios del campo magnético terrestre, habían reaccionado: «Dos variómetros en funcionamiento afectados por perturbación del campo magnético a la hora del avistamiento». El jefe de la base, el teniente Miguel Sosa, contó a La Prensa que se había registrado «una leve perturbación de los variómetros», pero que «sería índice de que el objeto estaba constituido por un material altamente magnético».
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Habla la Armada
Chile se adelantó. En la mañana del 6 de julio, El Mercurio publicó el radiograma del jefe de la base: nueve hombres habían presenciado la aparición del «curioso cuerpo celeste», los británicos habían visto algo el día anterior, el cabo Durán había tomado diez diapositivas en color y entre las bases «no han existido comunicaciones previas que puedan inducir a una psicosis de este tipo». El jefe, el comandante de escuadrilla Mario Jahn Barrera, habló por radio con la prensa de Santiago: «Nuestra observación no se trató de una alucinación o de una sicosis colectiva… puedo decir que no era una estrella, porque tenía movimiento muy rápido y continuo… mis conocimientos de aparatos construidos por el hombre no llegan a nada parecido, por su forma, su velocidad y su maniobrabilidad en el aire». Esa misma noche, la Armada Argentina difundió un comunicado titulado «Avistaje de objetos voladores no identificados en la Antártida Argentina». Describía «un objeto volador de forma lenticular, aspecto sólido, coloración predominante roja y verde, por momentos con tonalidades amarillas, azules, verdes, blancas y anaranjadas», visto con un tiempo excepcionalmente despejado bajo una luna menguante, silencioso, con cambios de velocidad y por momentos estacionario, observado por once hombres durante quince a veinte minutos, «pudiéndose tomar fotografías». Un segundo boletín, un día después, elevó los testigos a diecisiete y afirmó que no se trataba de «un globo sonda, ni una estrella, ni un avión». El vespertino porteño La Razón se preguntó abiertamente si los dos ejércitos pretendían confrontar a «3.000 millones de terráqueos» con la evidencia de visitantes llegados de otros mundos.
Fuentes: Avistamientos OVNI en la Antártida en 1965Entrevista radial con el comandante de la base Pedro Aguirre CerdaUn objeto volador sobre la Antártida no fue identificadoOvnis en la Antártida: a 50 años del avistamiento en la isla DecepciónOvnis en la Antártida: hace 60 años los gobiernos de Argentina y Chile afirmaron haber avistado platos voladores
Un invierno de platillos
El objeto antártico abrió la portada de todos los diarios argentinos, y el país vivió lo que Clarín llamó, cincuenta años después, una psicosis colectiva que duró todo el invierno. Siete jóvenes excursionistas vieron un ovni cerca de Pilar; se fotografiaron luces sobre Bahía Blanca; el 1 de agosto, los prismáticos del hipódromo de Palermo abandonaron la pista para seguir un extraño globo en el cielo, hasta que los altavoces anunciaron que faltaban cinco minutos para la largada. El propio oficial de la Armada encargado de los ovnis, el capitán de fragata Omar Pagani, escribió a NICAP con dos informes más: el 7 de julio, un destacamento de Prefectura en la isla Gable, en el canal Beagle, había visto un disco plateado inmóvil durante dos o tres minutos que al irse dejó un rayo brillante que iluminó el agua, y sus hombres, según Pagani, no sabían nada de las noticias antárticas; y el 8 de julio la base Esperanza, del Ejército, informó de un objeto semejante al de Decepción. Las agencias de noticias llevaron la historia al extranjero, y creció por el camino; un diario francés hablaba de «toda una flotilla» de platillos rojos y verdes girando durante más de dos horas. El agregado naval estadounidense en Buenos Aires envió a Washington traducciones de los cuatro radiogramas de las bases, y en agosto el Departamento de Estado pidió más datos a su embajada.
Fuentes: El ovni que se paseó por la Antártida y disparó la psicosis argentinaTraducción de los informes ovni oficiales del Ministerio de Marina de ArgentinaObjetos voladores no identificados avistados en la AntártidaCuerpo celeste observado sobre la AntártidaLe Méridional, 8 de julio de 1965Avistamientos OVNI en la Antártida en 1965
Diez diapositivas en la oscuridad
Las fotos argentinas quedaron en nada. La película lenta de Stanich mostró, como él mismo dijo en 2006, que «no salió nada, absolutamente nada, a lo sumo un puntito insignificante que pudo haber sido cualquier cosa»; Perissé contó después que habían disparado desde el interior, a través de ventanas de doble vidrio. Todos esperaban las diez diapositivas en color de Durán, que no podrían revelarse hasta que la dotación chilena de relevo llegara al sur. Cuando la dotación relevada volvió a casa en enero de 1966, sus miembros le dijeron al investigador chileno Pablo Petrowitsch que las fotos habían salido mal porque el fotógrafo era inexperto; un relato posterior afirma que la Fuerza Aérea las declaró veladas. Jahn Barrera, años después, dijo que la gente había imaginado cámaras especiales, «y sólo teníamos las de nosotros, que eran para captar las imágenes de los hielos y las focas». En 1969, el comandante Sergio Bravo, jefe del servicio meteorológico de Chile, declaró al diario madrileño ABC: «A mí me tocó entrevistar al hombre que vio aquello, un alumno mío. Pero no hubo fotos». El Proyecto Blue Book, la investigación ovni de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, registró las fotos chilenas entre las imágenes aparecidas en la prensa pero nunca remitidas. El reportaje de aniversario de Clarín resumió la disyuntiva: «O conspiración o tomas sin contenido, elija su propia aventura».
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El comandante que quería ver
En el centro de la historia estaba Daniel Perissé, que en 1965 aún no había cumplido treinta años y, según varios testimonios, ya era un hombre fascinado por lo inexplicado. Antes de los avistamientos de julio había planeado, con el Instituto Argentino de Parapsicología, experimentos de telepatía entre Decepción y voluntarios en el extranjero. Peter Bird, en una carta a su madre de noviembre, lo llamó el instigador de la «alarma de los platillos volantes» de julio y aseguró que alguien le había hablado a Perissé de una luz de colores en broma. El informe Condon, el estudio ovni de la Universidad de Colorado financiado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, citó al jefe de la base británica, David Walter, recordando que la única observación británica, la del cocinero, «se consideró más bien como una broma», y que los fenómenos de los chilenos se situaban sobre la base argentina mientras que los de los argentinos se ubicaban sobre la chilena. Pablo Justo, ingeniero civil de la estación argentina, le dijo al equipo de FOTOCAT que él no vio absolutamente nada y que quienes sí lo vieron eran todos subordinados de Perissé. Perissé nunca dejó de investigar. Formó parte de la comisión ovni de la Armada de 1966 a 1974, contó la historia de Decepción en el simposio de MUFON en Washington en 1987 y, aun así, le dijo al investigador Luis Burgos en 1991 que, a la luz de la tecnología moderna, ya no podía afirmar que hubiera sido un ovni.
Fuentes: Avistamientos OVNI en la Antártida en 1965Pruebas físicas indirectasAvistamientos ovni en isla DecepciónDaniel Perissé1965: cuando los ovnis invadieron la Antártida
El veredicto del volcán
Decepción guardó su secreto. El 4 de diciembre de 1967, el volcán entró en erupción dentro de la bahía; la base chilena fue evacuada y abandonada ese mismo día, y los británicos se retiraron. Una segunda erupción, en febrero de 1969, lanzó coladas de barro a través de Biscoe House, en caleta Balleneros, y la Base B nunca volvió a ocuparse. La estación argentina quedó como campamento de verano. Las cabañas en ruinas se sumaron a los fantasmas más antiguos de la isla: la historia del British Antarctic Survey escrita por Fuchs habla del «fantasma de Decepción» de comienzos de los años sesenta, una figura completamente vendada que solo aparecía en el cementerio de los balleneros, y de unos pasos en un desván vacío una noche en que se contaban historias de fantasmas, con el comandante argentino entre los oyentes. Narradores posteriores fueron más lejos y hablaron de bases alienígenas bajo el hielo y de una fotografía de un objeto ovalado sobre la erupción de 1967, que el diario correntino El Litoral califica de inédita y no muestra. La vida posterior del comandante chileno tomó un giro más oscuro: Mario Jahn Barrera llegó a subdirector de la policía secreta de Pinochet, la DINA, dirigió durante dieciocho años el museo aeronáutico de Chile y, en 2012, un año antes de su muerte, fue condenado por un asesinato cometido por la DINA en 1975.

Fuentes: Isla DecepciónAvistamientos OVNI en la Antártida en 1965Un ovni visto sobre la AntártidaLos avistamientos de isla Decepción de 1965Mario Jahn Barrera
Qué conserva el registro de 1965
Lo más parecido a un registro primario son cuatro radiogramas de las bases argentinas, enviados entre el 23 de junio y el 6 de julio y traducidos literalmente por el agregado naval estadounidense en Buenos Aires el 16 de julio de 1965. De ellos proceden las horas, duraciones y el tamaño de cabeza de clavo citados más arriba, y también las palabras «se tomaron algunas fotografías». A su lado están los radiogramas de la Fuerza Aérea de Chile publicados en Santiago, el comunicado de la Armada Argentina del 6 de julio y el Boletín 172, la carta del capitán de fragata Pagani a NICAP del 9 de julio, los cuestionarios manuscritos del Servicio de Inteligencia Naval que reaparecieron más tarde y, en Londres, el expediente AIR 2/17982 con la carta de Fuchs que cita la única línea transmitida por la Base B. El aerograma del Departamento de Estado del 4 de septiembre señaló que era improbable obtener más información antes del cambio de dotaciones del verano. No se ha presentado ninguna fotografía ni ningún expediente de la Fuerza Aérea de Chile, y los magnetogramas de Orcadas solo se conocen por las copias en microfilm que examinó el equipo del informe Condon; el comité oficial chileno de ovnis le dijo a un investigador en 2003 que no conservaba nada de 1965.
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Cómo creció la historia
Las cifras se movieron desde el principio. El primer comunicado de la Armada hablaba de once testigos y de quince a veinte minutos; los radiogramas y los relatos posteriores de Perissé, de diecisiete y sesenta y dos. El avistamiento británico aparece fechado el 2 de junio, el 2 de julio o el 3 de julio según el documento, y se atribuye a cinco hombres o a uno solo. En las traducciones al inglés, incluida la del propio artículo de Perissé de 1987, el objeto lenticular se convirtió en «un gigantesco objeto volador en forma de lente»; el APRO Bulletin, boletín de la Aerial Phenomena Research Organization, añadió que «permaneció inmóvil durante unos 15 minutos a una altitud estimada de unos 5 mil metros». Ninguno de los dos detalles figura en el comunicado en español. APRO también hizo que los instrumentos de Orcadas registraran el objeto durante una hora y dos minutos, y el físico Charles Maney usó su altitud para calcular un campo magnético de cuarenta y nueve millones de oersteds, aunque los variómetros estaban a 840 kilómetros de Decepción. Versiones argentinas recientes añaden un buque de transporte llamado Punta Médanos cuyas brújulas apuntaban directamente al objeto; FOTOCAT, que reproduce los textos oficiales, no recoge tal incidente. El propio Perissé convirtió una cabeza de clavo a la distancia del brazo en una nave de setenta y cinco a noventa metros de diámetro.
Fuentes: Avistamientos OVNI en la Antártida en 1965Objetos aéreos no identificados sobre la AntártidaAntártida, 3 de julio de 1965Ovnis en la Antártida: a 50 años del avistamiento en la isla DecepciónUn ovni visto sobre la AntártidaAvistamientos ovni en isla Decepción
Los variómetros de Orcadas
La perturbación magnética de Orcadas era la mejor baza del caso como prueba instrumental, y no ha resistido el examen. El primer cable del jefe de Orcadas, en la mañana del 4 de julio, no dice nada de ella; entra en el registro de la Armada con un segundo cable en la noche del 6 de julio, aunque el radiograma chileno ya había hecho circular la afirmación. El equipo del informe Condon examinó el microfilm de los magnetogramas de Orcadas y concluyó que la desviación durante el avistamiento era «pequeña, un orden de magnitud inferior a las desviaciones observadas durante las tormentas magnéticas, y muy dentro de las fluctuaciones diarias normales». Un oficial de la Armada Argentina, el capitán José María Cohen, calificó las variaciones de normales; una historia posterior de la Armada registra que los instrumentos geomagnéticos de Orcadas habían estado fallando de febrero a junio de 1965. Stanich dijo en 2006 que por casualidad había en curso una tormenta magnética. Perissé escribió en 1987 que no podía garantizar la existencia de los instrumentos ni afirmar que hubiera visto el registro, y las grabaciones originales salieron de la Armada cuando Pagani se retiró llevándose los archivos ovni del servicio.
Fuentes: Pruebas físicas indirectasAvistamientos OVNI en la Antártida en 1965Avistamientos ovni en isla DecepciónObjetos voladores no identificados avistados en la Antártida
Explicaciones corrientes
El equipo de FOTOCAT, tras seis años con los documentos y los testigos supervivientes, concluyó que los informes eran «observaciones lejanas de fenómenos luminosos que apenas se distinguen de la apariencia de una estrella de primera magnitud». Asociaron lo de Orcadas a un meteoro; el avistamiento chileno, al Echo II, un gigantesco satélite globo reflectante de la NASA, brillante y bajo sobre Decepción de 19:20 a 19:33 aquella noche, o a una estrella brillante; y el argentino, a Marte, Spica o Arturo, que en sesenta y dos minutos se habrían desplazado más o menos lo que describieron los testigos. Stanich recordaba que el objeto se le escapaba una y otra vez del teodolito, como le ocurre a una estrella con mucho aumento. El segundo jefe de la estación, Adolfo Cabral, que miró con prismáticos desde dentro, le dijo al investigador argentino Rubén Morales que era una estrella brillante que se hundió tras una colina en el tiempo normal de la rotación terrestre. En 1965, el físico Félix Cernuschi calificó las luces de fenómenos aurorales y dijo que la Armada había dejado a la Argentina en ridículo; el Observatorio de La Plata señaló al Echo II, algo que Perissé rechazó en La Nación. El propio Perissé había admitido que la refracción atmosférica podía haber alterado su aspecto. Frente a todo esto están las descripciones de los propios testigos de una luz que se detenía, aceleraba y retrocedía, y la insistencia del comandante chileno, piloto de la Fuerza Aérea, en que nada construido por el hombre que él conociera podía igualar su velocidad y su maniobrabilidad.
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Clasificación y nota sobre las pruebas
Este archivo clasifica isla Decepción como encuentro militar: los testigos eran personal naval, de la fuerza aérea y civil de estaciones gubernamentales, y los informes llegaron al público por canales oficiales argentinos y chilenos y fueron retransmitidos por cables militares y diplomáticos estadounidenses. No se le asigna una clasificación de encuentro cercano, porque nadie informó de un aterrizaje, de ocupantes ni de efectos físicos en los testigos, y el supuesto efecto magnético de Orcadas no se sostuvo. El avistamiento descansa en estimaciones de testigos sobre luces nocturnas, hechas a simple vista, con prismáticos y con un teodolito. Sus fotografías se anunciaron pero nunca se mostraron, y muchos de sus detalles más citados entraron en versiones posteriores. Lo que queda es un momento bien documentado en que dos gobiernos le dijeron al mundo que sus hombres habían visto algo que no podían identificar.
Fuentes: Objetos voladores no identificados avistados en la AntártidaAvistamientos OVNI en la Antártida en 1965Avistamientos ovni en isla DecepciónPruebas físicas indirectas
- FEB 1953
Los Royal Marines queman las nuevas cabañas argentina y chilena junto a la base británica de caleta Balleneros.
- 7–8 JUN 1965
El meteorólogo argentino Jorge Stanich ve dos veces, durante unos segundos, una luz amarilla inmóvil.
- 18 JUN 1965
La dotación chilena ve una luz semejante a una estrella que gira dos veces y se aleja hacia el sur, hasta perderse a las 16:40, según el radiograma chileno.
- 2 JUL 1965 · 23:00 GMT
En la Base B británica, una luz parpadeante rojo-verde-amarilla llega desde el oeste y se queda inmóvil justo al norte durante unos veinte minutos.
- 3 JUL 1965 · 17:03
Dos meteorólogos de Orcadas ven una luz blanca y redonda cruzar el cielo durante quince segundos.
- 3 JUL 1965 · 19:20
Nueve hombres de la base chilena observan una luz de colores durante unos veinte minutos; el cabo Durán toma diez diapositivas en color.
- 3 JUL 1965 · 19:42–20:44
El destacamento argentino y tres visitantes chilenos siguen la luz a simple vista, con prismáticos y con teodolito durante sesenta y dos minutos.
- 6 JUL 1965
El Mercurio publica el radiograma chileno; la Armada Argentina difunde su comunicado sobre un objeto volador sólido y lenticular; Orcadas informa de perturbaciones en los variómetros.
- 7 JUL 1965
El Boletín 172 de la Armada eleva a diecisiete el número de testigos; las agencias llevan la historia a todo el mundo; se informa de un disco plateado sobre el canal Beagle.
- 16 JUL 1965
El agregado naval estadounidense en Buenos Aires envía a Washington una traducción de los cuatro radiogramas de las bases.
- 4 SEP 1965
La embajada estadounidense responde a una consulta del Departamento de Estado: la información adicional deberá esperar al relevo del verano.
- 22 OCT 1965
Sir Vivian Fuchs envía al Estado Mayor del Aire del Ministerio de Defensa británico la única línea que la Base B había transmitido sobre su luz.
- ENE 1966
La película de Durán llega a Santiago; se dice que las diapositivas salieron mal, y ninguna llega a publicarse.
- 4 DIC 1967
Isla Decepción entra en erupción; la base chilena queda abandonada, y una erupción en 1969 acaba con la base británica.
- 1969
El informe Condon concluye que la desviación magnética de Orcadas estaba dentro de las fluctuaciones diarias normales.
- 1987
Daniel Perissé presenta los avistamientos de Decepción en el simposio de MUFON en Washington.
- 2013
El Informe FOTOCAT n.º 3 reúne los documentos y las entrevistas con testigos, y atribuye las luces a un meteoro, al satélite Echo II y a una estrella brillante o a Marte.
Fuentes y entrevistas
Las fuentes se mantienen en su idioma original; sus títulos y descripciones están traducidos.
Avistamientos OVNI en la Antártida en 1965Vicente-Juan Ballester Olmos, Manuel Borraz Aymerich, Heriberto Janosch González y Juan Carlos Victorio Uranga · Informe FOTOCAT n.º 3 · terminado en diciembre de 2012 · 183 pp. con conclusiones en inglés · se basa en los cuestionarios de la Armada Argentina, el expediente AIR 2/17982 de los Archivos Nacionales británicos, cartas del British Antarctic Survey y entrevistas con testigos supervivientesAvistamientos ovni en isla DecepciónDaniel A. Perissé, traducido por Willy Smith · Actas del Simposio Internacional sobre Ovnis de MUFON de 1987, pp. 142–154 · el relato del propio jefe del destacamento argentinoObjetos voladores no identificados avistados en la AntártidaAgregado Naval de EE. UU., Buenos Aires · Informe de Información de Inteligencia del Departamento de Defensa 5 804 0048 65 · 16 de julio de 1965 · traducción literal de cuatro radiogramas de bases argentinas facilitados por el Servicio de Hidrografía Naval · escaneo vía NICAPCuerpo celeste observado sobre la AntártidaEmbajada de Estados Unidos en Buenos Aires · Aerograma A-208 del Departamento de Estado, confidencial · 4 de septiembre de 1965 · respuesta al aerograma circular CA-1887 · copia vía NICAPTraducción de los informes ovni oficiales del Ministerio de Marina de ArgentinaCapitán de fragata Omar R. Pagani, Armada Argentina, carta a NICAP del 9 de julio de 1965 · traducción de NICAP Nueva York, 27 de julio de 1965Un objeto volador sobre la Antártida no fue identificadoClarín (Buenos Aires) · 7 de julio de 1965 · traducción de NICAP Nueva York, 16 de julio de 1965Entrevista radial con el comandante de la base Pedro Aguirre CerdaEl Mercurio (Santiago) · 7 de julio de 1965 · traducción de NICAP Nueva York, 26 de julio de 1965Objetos aéreos no identificados sobre la AntártidaThe A.P.R.O. Bulletin · julio–agosto de 1965 · transcripción vía NICAPLe Méridional, 8 de julio de 1965Patrick Gross · UFOs at close sight · recorte de prensa francés con el despacho de agencia sobre la «flotilla de platillos»Pruebas físicas indirectasRoy Craig · Scientific Study of Unidentified Flying Objects (informe Condon), sección III, capítulo 4 · 1969 · sobre los magnetogramas de Orcadas y la Base BAntártida, 3 de julio de 1965Francis L. Ridge · directorio de casos de NICAP · con el resumen de Richard Hall y escaneos de los documentos de 1965El ovni que se paseó por la Antártida y disparó la psicosis argentinaClarín · julio de 2015 · reportaje del cincuentenario, republicado en Historia de la Flota de MarOvnis en la Antártida: a 50 años del avistamiento en la isla DecepciónLuis Emilio Annino · CEFORA · 2015Ovnis en la Antártida: hace 60 años los gobiernos de Argentina y Chile afirmaron haber avistado platos voladoresRubén Morales · Los Andes (Mendoza) · 20 de junio de 20251965: cuando los ovnis invadieron la AntártidaAlejandro Agostinelli · Factor 302.4 · 9 de diciembre de 2012Los avistamientos de isla Decepción de 1965Patrick Gross · UFOs at close sight · página del caso con referencias de prensaAutoridades argentinas sobre los ovnisPatrick Gross · UFOs at close sight · citas reunidas por Luis Burgos, de la Fundación Argentina de UfologíaUn ovni visto sobre la AntártidaEl Litoral (Corrientes) · 23 de junio de 2024Daniel PerisséWikipedia · edición en españolMario Jahn BarreraWikipedia · edición en españolIncidente de isla DecepciónWikipedia · edición en inglés · la retirada británica de las cabañas argentina y chilena en 1953Isla DecepciónWikipedia · edición en inglés · geografía, estaciones y erupciones de 1967–1970La isla con forma de herraduraNASA Earth Observatory · imagen del Landsat 8 del 23 de marzo de 2018OVNIS en la ANTARTIDA | El evento de la Isla Decepción 1965Testigos de lo Oculto · YouTube · relato en español¿Has visto un error o conoces una fuente mejor? Escribe a hello@uap.fun.
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