Un capataz en una ciudad nueva
En 1979 Livingston aún no había cumplido veinte años: era una ciudad nueva, declarada como tal en 1962 y trazada sobre las tierras de labor de West Lothian, unos veinte kilómetros al oeste de Edimburgo, y buena parte de sus zonas verdes eran todavía plantaciones forestales jóvenes. Robert David Taylor se ocupaba de muchas de ellas. Nacido el 25 de julio de 1918 cerca de Pitlochry, había trabajado toda su vida en el campo escocés y, durante los últimos dieciséis años, para la Livingston Development Corporation, donde era capataz forestal. Tenía 61 años, estaba casado con Mary y vivía en el número 4 de Broomieknowe Drive, en Deans, con una setter irlandesa llamada Lara. Steuart Campbell, el arquitecto de Edimburgo que investigó el caso para la British UFO Research Association (BUFORA), lo encontró «honrado y responsable, y no la clase de persona que inventa un cuento o gasta una broma», un hombre de «temperamento flemático» que reaccionó ante su experiencia «como si se hubiera tratado de un simple accidente de tráfico». Había oído hablar de los platillos volantes y no le interesaban lo más mínimo. The Economist, al escribir su obituario, lo imaginó con «una espesa mata de pelo blanco y un rostro curtido de hombre de campo», en una casa con muy pocos libros.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1Robert TaylorEl avistamiento ovni que investigó la policía
Donde se cruzaban dos calles forestales
El viernes 9 de noviembre amaneció frío y desapacible. La oficina meteorológica del aeropuerto de Edimburgo, trece kilómetros al este, registró unos tres grados a las diez, un viento flojo del oeste-suroeste y un chubasco de aguanieve en la hora anterior. Taylor empezó a trabajar a las 7:45 en los viveros de Rosebank, llevó a una cuadrilla a un bosque cercano a Bellsquarry, rellenó unas hojas de horas, echó gasolina a su camioneta Bedford y volvió a casa a desayunar. Hacia las diez y diez, según su propia declaración, fue en coche hasta Woodlands Park y se adentró en el bosque de Dechmont, las plantaciones que envuelven la cara norte de Dechmont Law, para revisar vallas y portillos. Dejó la camioneta en un camino y siguió a pie con la perra; el ruido del tráfico de la autopista Edimburgo–Glasgow, a unos doscientos metros al norte, llegaba amortiguado por las coníferas. Allí donde su calle forestal, un cortafuegos herboso que atravesaba la plantación, se cruzaba con otra, había un claro. «Al salir de entre los árboles y entrar en el claro», contó a la policía, «vi ese objeto delante de mí». Situó la hora hacia las diez y media; Campbell, al reconstruir la mañana, la acercó más bien a las diez y cuarto.

Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1El avistamiento ovni que investigó la policíaRobert Taylor
La cúpula que no dejaba de desaparecer
«Medía unos nueve metros de alto, pero no tanto como los árboles», prosigue su declaración a la policía. «Era de color gris, aunque tuve la impresión de que la parte superior de la cúpula pasaba continuamente de gris a translúcida. La parte superior del objeto tenía forma de cúpula y un reborde alrededor del centro sobre el que había varias antenas con objetos parecidos a rotores en lo alto. También había varias aberturas redondas, como ojos de buey, en la cúpula por encima del reborde. No sé cómo era la parte inferior del objeto». Más tarde, hablando con Campbell, dio cifras menores: unos seis metros de diámetro y cuatro de alto, suspendido inmóvil y en silencio justo por encima de la hierba, de un gris oscuro con una textura como de papel de lija. Aquella superficie no se estaba quieta. A trozos, primero en un sitio y luego en otro, perdía el grano y se volvía lisa y brillante, de modo que Taylor, escribió The Economist, «podía ver los abetos a través de ella, como si intentara camuflarse». Nunca supo con certeza si se había vuelto transparente o simplemente se había convertido en un espejo del bosque. Sobre el reborde se alzaban vástagos a intervalos regulares que sostenían formas como hélices o pajaritas, y no giraban. Al Glasgow Herald le dijo cuatro días después, sin más: «Me quedé hipnotizado».
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1Robert Taylor
Las minas marinas
Entonces dos objetos más pequeños salieron de debajo de la cúpula, o de detrás, demasiado deprisa para que él supiera de dónde, y se lanzaron hacia él por la hierba. «Estos objetos tenían forma de minas marinas, con unas seis patas», dijo a la policía. «Estas esferas rodaron hacia mí de una pata a otra y las dos llegaron a mi lado». Eran del mismo gris, con la misma textura de papel de lija, y más tarde contó a Campbell que medían quizá entre medio metro y un metro de diámetro. Cada vez que una púa tocaba el suelo hacía un ruido de succión, como un chasquido; cuando más tarde le pidieron que lo imitara, admitió que sonaba como el extremo de la manguera de una aspiradora al tocar la hierba. Cada una se colocó a un lado de él. «En ese momento noté un olor fuerte y acre que era abrumador. Aunque estaba perdiendo el conocimiento, noté que me agarraban a ambos lados de las piernas, en lo alto de los muslos. También sentí presión bajo la barbilla y una sensación de quemazón en el mentón». Contó a Campbell que se sintió arrastrado hacia delante, hacia la cúpula, con las botas de agua resbalando mientras se resistía, y que el olor era como el de unas pastillas de freno quemándose. Ahogándose, cayó de bruces y perdió el conocimiento.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1Close Encounter in Scotland
Medio a gatas, medio tambaleándose
«Lo siguiente que recuerdo es un ruido como un zumbido de aire y a mi perra, que había estado corriendo entre los árboles ladrando», sigue su declaración. No sabía decir si aquel silbido llegó antes de desmayarse o después de despertar. Cuando abrió los ojos, el claro estaba vacío. Lara daba vueltas a su alrededor ladrando como loca, y cuando intentó calmarla descubrió que no tenía voz. Las piernas no lo sostenían, así que volvió por el camino a gatas y luego caminó a trompicones hasta la camioneta. Cogió la radio para llamar al depósito y no pudo articular palabra. Intentó dar marcha atrás, no logró coordinar manos y pies y sacó la camioneta del camino hasta un terreno blando, donde se quedó atascada. Así que volvió a casa a pie por un atajo a través de campos y bosques, más de un kilómetro y medio según la medición posterior de Campbell, y la voz le fue volviendo por el camino. Campbell, calculando hacia atrás a partir de un encuentro hacia las diez y cuarto y cronometrando cada tramo del recorrido, estimó que había estado inconsciente unos veinte minutos. En casa sufrió durante horas un dolor de cabeza en la frente, quemazón en el mentón, náuseas, el sabor de aquel olor todavía en la boca y una sed que le duró dos días.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1El avistamiento ovni que investigó la policía
«No, una cosa de nave espacial»
Mary Taylor lo vio desde la ventana de la cocina hacia las once y cuarto, subiendo por la calle. «Entró en casa y le dije: “¿Qué ha pasado?”, pensando que había habido un accidente», contó a la policía. «Tenía la cara sucia, igual que la ropa. Me dijo: “No, me han atacado”. Le dije: “¿Unos hombres?”. Me dijo: “No, una cosa de nave espacial”. Le dije: “Eso no existe, voy a llamar al médico”». Él no quiso médico. No dejaba de hablar del olor, que ella no percibía, y pidió un baño. Ella se lo preparó y telefoneó a su jefe, Malcolm Drummond, responsable de silvicultura paisajística de la corporación, que fue a la casa y después subió en coche al bosque, encontró la camioneta abandonada y nada más. El médico de cabecera, Gordon Adams, del centro de salud de Blackburn, llegó hacia mediodía y encontró a su paciente vestido y aseado en el sofá. «Me dijo que no me iba a creer su historia». Adams encontró una rozadura en el muslo izquierdo y otra apenas visible bajo el mentón, temperatura y tensión normales y ningún indicio de lesión en la cabeza, y lo mandó al Bangour General Hospital para una radiografía de cráneo y una entrevista con un psiquiatra. Mary, entretanto, descubrió que los pantalones estaban rotos por ambos lados, justo por debajo de los bolsillos.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1
«Hendiduras muy marcadas»
Drummond ya había subido una vez al bosque y solo había encontrado la camioneta atascada. Ahora Taylor insistía en que aquella cosa era pesada y tenía que haber dejado marcas, y con el permiso del médico condujo a Drummond hasta el propio claro. Allí, donde según él había estado la cúpula, había dos rodadas paralelas hundidas en la hierba alta y, a su alrededor, una serie de agujeros recientes. Drummond, que se había mostrado «muy escéptico», dijo al West Lothian Courier que se quedó «asombrado al encontrar hendiduras muy marcadas en el lugar. Parecía como si hubieran colocado una excavadora y luego la hubieran levantado del sitio, sin ninguna rodada que llevara a las marcas o saliera de ellas». Hizo que el departamento de fincas de la corporación vallara el lugar. Después telefoneó a la policía. La ambulancia llegó hacia la una. En Bangour, tras esperar unas dos horas sin que lo viera un médico, Taylor firmó el alta voluntaria. Esa misma tarde él y Mary partieron hacia Keswick, en el Distrito de los Lagos inglés, donde vivía su hija, en una visita prevista de antemano. Eso hizo que estuviera ilocalizable cuando saltó la noticia. Esa misma noche, un periodista del Glasgow Herald llamó a Campbell con una versión distorsionada: un trabajador forestal de Livingston atacado por «pequeñas criaturas peludas» salidas de una nave transparente. Taylor no había descrito nada parecido.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1El Socorro de Escocia: el ovni de Robert Taylor en Dechmont, 1979
Un caso de agresión por objeto no identificado
La policía de Lothian and Borders nunca se había enfrentado a nada semejante, y lo trató como trataría cualquier presunta agresión. El inspector MacDonald llevó a sus agentes al claro a las dos de esa tarde; el agente William Douglas midió el lugar, hizo un croquis y rastreó el bosque en busca de huellas de grúas o vehículos, y el detective Ian Wark, de Bathgate, fotografió y midió las marcas. Los agentes examinaron la Bedford en el depósito y no hallaron señales de accidente ni nada a bordo «que pudiera desprender vapores capaces de provocar alucinaciones». El domingo por la noche, ya de vuelta Taylor de Keswick, Douglas le tomó declaración y se llevó su ropa. El 12 de noviembre, Wark entregó los pantalones, los calzoncillos largos, los jerséis, la camiseta y los calcetines al laboratorio de ciencia forense del cuerpo en Edimburgo, cuyo informe, L615/79, llevaba por encabezamiento «Caso de agresión por objeto no identificado». Los lectores de periódicos de toda Gran Bretaña conocieron el caso aquel fin de semana, y en los días siguientes la policía fue citada con una simpatía poco habitual. «El señor Taylor es una persona totalmente respetable, y su integridad no está en absoluto en duda», dijo un portavoz al West Lothian Courier; «Este hombre vio algo, sin duda», dijo otro al Daily Record. The Telegraph lo calificaría, en el obituario de Taylor, como «el único ejemplo de un avistamiento extraterrestre convertido en objeto de una investigación criminal». Cuarenta años después, Wark dijo a la BBC: «Tendría que verlo con mis propios ojos para creerlo». Pero había interrogado a Taylor tres veces y había oído la misma historia en cada ocasión. «Creía en lo que vio y de ninguna manera se lo habría inventado».
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1El Socorro de Escocia: el ovni de Robert Taylor en Dechmont, 1979El avistamiento ovni que investigó la policíaBob Taylor
El hombre que nunca cambió su historia
Quienes escribieron sus obituarios coincidieron en que no era ni un chiflado ni un exhibicionista: nunca buscó publicidad, nunca ganó dinero con la historia y mantuvo su relato durante los veintisiete años que le quedaban de vida. Durante mucho tiempo llevó una cámara cada vez que volvía al claro, por si aquello regresaba. En 1994, con 75 años y recuperándose de un ictus, dijo al Guardian lo que pensaba de la última explicación científica: «Le aseguro que Venus no tuvo nada que ver. Estoy bastante seguro de que lo que vi era de verdad, un vehículo del espacio exterior». En vísperas del 25.º aniversario, en 2004, dijo al Edinburgh Evening News: «Mantengo cada palabra de mi relato del incidente. Lo conté tal como ocurrió y lo tengo tan claro como si fuera ayer. Es lo más asombroso que me ha pasado nunca. Sé lo que vi, y parecía una nave espacial, una enorme cúpula voladora». Murió el 14 de marzo de 2007, a los 88 años. Para entonces sus pantalones habían recorrido salas de conferencias y, según The Economist, reuniones espiritistas, donde los videntes los tocaban y declaraban: «Siento dolor en estos pantalones».
Fuentes: El incidente de Livingston: reportajes del Guardian (mayo de 1994) y del Observer (junio de 2002)Voy detrás de los extraterrestres que le dieron una paliza a BobBob TaylorRobert Taylor
Una roca, una placa y una ruta municipal
Hacia el cambio de año de 1992, la Livingston Development Corporation colocó una placa en una gran roca en el lugar (Campbell la fecha en el otoño de 1991); la robaron en cuestión de meses. En septiembre de 2018, el Consejo de West Lothian inauguró una ruta ovni desde el lado de Deans de Dechmont Law, con postes señalizadores y un panel informativo en el bosque. El consejo presentó su folleto como un dosier policial «Top Secret», el expediente número 1013, y The Scotsman lo describió como el único lugar ovni oficialmente reconocido de Escocia. «El encuentro del bosque de Dechmont es el supuesto incidente ovni más famoso de Escocia», dijo Tom Conn, el concejal responsable. Malcolm Robinson, de Strange Phenomena Investigations, que asegura haber recorrido el claro al día siguiente y que hizo campaña durante tres años a favor de la ruta, publicó para el 40.º aniversario un estudio del caso con extensión de libro que sopesa once explicaciones. Desde entonces, el encuentro se ha incorporado al folclore del Triángulo de Falkirk, la franja del centro de Escocia en torno a Bonnybridge, al oeste de Livingston, cuya oleada de avistamientos comenzó en 1992. The Economist cerró su obituario con la floritura de que los extraterrestres «solo buscaban a Bob Taylor, o a su perra, o su furgoneta».

Fuentes: Informe sobre la investigación del encuentro de Bob TaylorEl Consejo de West Lothian crea una «ruta ovni» en el lugar de un famoso encuentro cercanoDechmont Law UFO trail · Case File Number: 1013Un programa de televisión investigará el famoso encuentro ovni de LivingstonCuarenta años después del incidente de Dechmont, un autor repasa el desconcertante avistamiento de un platillo volante cerca de LivingstonRobert Taylor
Dos rodadas y cuarenta agujeros
El registro policial da las marcas en cifras escuetas. El agente Douglas encontró «marcas centrales» como las de un tractor de orugas, «de tamaño uniforme», que «indicaban que un objeto de varias toneladas había estado allí, pero nada mostraba que se lo hubieran llevado conduciéndolo o remolcándolo»; su amplio rastreo del terreno blando, empapado por la lluvia, no encontró huellas de grúa. A su alrededor había agujeros de unos nueve centímetros de ancho y otros tantos de profundidad, cada uno con una «punta» que se metía bajo el césped, a veces hasta diez centímetros. «No parecía haber ninguna explicación racional para estas marcas». Wark midió dos rodadas de tres metros de largo y treinta centímetros de ancho cada una, separadas unos dos metros, y rodeadas cada una por veinte agujeros clavados oblicuamente en el suelo. Campbell, al trazar sobre el plano las medidas policiales, encontró algo más extraño: cada anillo de agujeros se inclinaba de forma constante en un mismo sentido alrededor de su rodada, uno en el de las agujas del reloj y el otro en el contrario. Los agujeros dejaban al descubierto tierra fresca y no mostraban la impronta de ninguna herramienta. Wark, que cuarenta años después recordaba unos 32 agujeros, lo expresó así: «Estas marcas simplemente aparecieron. No venían de ninguna parte ni iban a ninguna parte. Simplemente aparecieron, como si un helicóptero o algo así hubiera aterrizado desde el cielo». El informe del Departamento de Investigación Criminal (CID) del cuerpo añade la única nota que encaja mal con un aterrizaje a las diez y media: había agua de lluvia en las rodadas, «lo que sugería que las marcas no se habían hecho esa mañana», aunque el aeropuerto de Edimburgo había registrado un chubasco de aguanieve en la hora anterior a las diez.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1El avistamiento ovni que investigó la policía
Lo que recordaba la hierba
Campbell visitó el lugar el 10 de noviembre con agentes de policía y de nuevo una semana después, y lo que vio complicaba la idea de una máquina pesada. Las rodadas, como peldaños de una escalera, eran matas de hierba dobladas bruscamente en torno a una forma cuadrada, de dos o tres centímetros de ancho y de profundidad cada una, y un día después las briznas conservaban aún esa forma. Pero el suelo de debajo no parecía haber sido hundido ni aplastado en absoluto, y cuando la nieve aplanó la hierba y esta se marchitó con el invierno, la tierra no mostraba rastro alguno de las rodadas. Nada estaba quemado, chamuscado ni seco, y la hierba volvió a crecer con normalidad en 1980. Los visitantes no ayudaron. Cuando Campbell llegó el sábado, estaba claro que mucha gente había pisado las marcas y sus alrededores, y la nieve y los curiosos no tardaron en borrarlas; el mejor registro es una serie de fotografías que un aficionado local, Alistair Sutherland, tomó a primera hora de la mañana del sábado, con la escarcha todavía sobre la hierba. Una muestra de tierra tomada de uno de los agujeros a los pocos días, y otra de control tomada de una topera, fueron a un químico de BUFORA y a la Universidad de Glasgow para un análisis por fluorescencia de rayos X; la muestra del agujero mostraba algo más de manganeso, rubidio y plomo, pero nadie conocía la variación local, y el vial se rompió en el correo antes de que el equipo de huellas de la asociación pudiera analizarlo como es debido. Las mediciones de radiactividad no encontraron nada anómalo.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1Close Encounter in Scotland
Unos pantalones en el laboratorio
La ropa es la prueba más insólita del caso, porque un laboratorio forense de la policía la examinó en el curso ordinario de una investigación por agresión. Lester Knibb y Jennifer Hendry informaron el 22 de noviembre de 1979 de que los pantalones tenían «un desgarro en cada cadera»: el izquierdo, un desgarro horizontal de unos ocho centímetros unido a desgarros verticales cortos; el derecho, uno de dos centímetros y medio con dos verticales de cinco centímetros; y de que «ambos desgarros eran compatibles con que el tejido hubiera sido tirado hacia arriba mientras se llevaban puestos los pantalones». Los calzoncillos largos tenían un desgarro en forma de S en la cadera izquierda «compatible con haberse producido al mismo tiempo». Knibb dijo a Campbell que los desgarros no se habían hecho quemando ni cortando, ni tampoco con un único punto como un clavo; su anchura, informó Campbell, «indica una sujeción amplia», como la de una tela agarrada con pinzas y tirada rápidamente hacia arriba. La única alternativa que ofreció Knibb fue que quien los llevaba hubiera saltado hacia abajo y se le hubieran enganchado en algo. Campbell recorrió el camino de vuelta de Taylor precisamente para buscar un lugar donde pudiera haber ocurrido eso y no encontró ningún punto en el que tuviera que trepar o saltar. Un polvo blanco en la tela, que el laboratorio comparó con almidón de maíz, tenía probablemente una explicación doméstica, pensaba Campbell: los pantalones llegaron a la jefatura en una de las bolsas de la compra de Mary Taylor, que quizá había contenido harina. Ella tiró los calzoncillos largos; los pantalones pasaron a BUFORA y, con el tiempo, a Malcolm Robinson, que los conserva desde entonces.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1Close Encounter in ScotlandEl avistamiento ovni que investigó la policía
Un espejismo de Venus y una única crisis
Las ideas del propio Campbell recorrieron un largo camino. En noviembre de 1979, presionado por los periodistas para que diera una opinión, apuntó a un rayo en bola, y más tarde admitió que había sido difícil resistirse a unos entrevistadores «decididos a sacar más material». En 1982, tras comprobar que «la investigación no ha hecho tambalearse el relato del testigo», escribió que el relato «debe aceptarse como verdadero» y seguía inclinándose por un fenómeno electromagnético natural, mientras la médica de Edimburgo Patricia Hannaford sugería una epilepsia del lóbulo temporal para explicar el desmayo, el olor que solo notó Taylor y la debilidad posterior. En The UFO Mystery Solved (1994) se decantó por un espejismo. Venus, de magnitud −3,7, estaba baja en el sureste, a solo tres grados sobre el horizonte en el acimut 138°, con Mercurio muy cerca, y ambos quedaban ocultos en condiciones normales por la cresta de Deer Hill, a algo más de cinco grados; un espejismo, sostenía, podría haberlos elevado y agrandado hasta convertirlos en una cúpula y dos bolas con púas, y la visión habría desencadenado una crisis epiléptica. «La hipótesis del espejismo explica por qué Taylor sufrió un ataque epiléptico cuando y donde lo sufrió». Philip Mantle, de BUFORA, la juzgó «convincente hasta cierto punto», pero dijo que «exige bastante imaginación que todo quede explicado por esta hipótesis». Los obstáculos son reales. Según las propias cifras de Campbell, ambos planetas estaban detrás de una colina a plena luz del día; él mismo admitió que «no se dispone de datos de la alta atmósfera que confirmen» el espejismo, y este habría tenido que parecer un conjunto de objetos sólidos a pocos metros. Nunca se diagnosticó ninguna crisis. Taylor rechazó la oferta del doctor Adams de verlo un neurólogo, pero también dijo que nunca había sufrido un ataque ni antes ni después. La meningitis que constaba en su historial databa de catorce años atrás, aunque en julio de aquel año había ingresado en el hospital con fuertes dolores de cabeza. La respuesta de Wark a la teoría de la epilepsia fue breve: «¿Y qué pasa con las marcas en el suelo?».
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1El Socorro de Escocia: el ovni de Robert Taylor en Dechmont, 1979El incidente de Livingston: reportajes del Guardian (mayo de 1994) y del Observer (junio de 2002)El avistamiento ovni que investigó la policía
Tuberías, depósitos de agua y belladona
Las marcas han atraído sus propias explicaciones. En 1982 Campbell dejó constancia de que la compañía de aguas había estado tendiendo tuberías a menos de cien metros del lugar, «pero sus tuberías y su equipo no se habían dejado en el lugar del encuentro»; más tarde, tras ver tuberías de plástico en un campo vecino, sugirió que en el claro podrían haberse almacenado pilas de tuberías que habrían hecho las rodadas. No se ha publicado ningún registro de tuberías almacenadas en el claro. En 2012, un empresario local, John Alison, defendió la hipótesis de un accidente isquémico transitorio, un miniictus, en el que una torre depósito de agua en forma de cúpula situada a unos doscientos metros, al otro lado de la M8, habría proporcionado la imagen, y sugirió que Drummond había buscado en el lado equivocado de la autopista; un año después, un rotulista de Livingston, Phill Fenton, publicó una teoría similar del depósito de agua. Robinson respondió que Taylor siempre condujo a los investigadores al claro original, no a un depósito, y que él mismo había visto las marcas en la hierba. En 2010, el escritor David Slater propuso la lectura más barroca: la belladona, que crece en los bings, las escombreras de la antigua industria del aceite de esquisto de West Lothian, en torno a Livingston, y cuyo envenenamiento provoca sequedad de garganta, pérdida del habla y alucinaciones; la perra que ladraba, vista por duplicado, como las esferas con púas; y el platillo del serial de Doctor Who City of Death, que la BBC había emitido aquel otoño, como modelo de la cúpula. Slater lo presentó como una especulación. Ninguna de estas propuestas lo explica todo a la vez: el agarrón en ambas caderas, los anillos de agujeros oblicuos y un relato que, según el propio registro policial, nunca cambió y siempre llevaba de vuelta al mismo claro.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1El Socorro de Escocia: el ovni de Robert Taylor en Dechmont, 1979Un autor intenta desmontar el misterio ovni de los LothiansUn investigador ovni asegura tener la respuesta a uno de los mayores misterios de encuentros extraterrestres sin explicar de EscociaNaves espaciales, esferas y la hierba del diablo
Nota sobre la clasificación y las pruebas
Este archivo clasifica el bosque de Dechmont como un supuesto encuentro cercano del segundo tipo porque un testigo describió un aparato y dos objetos a pocos metros de distancia a plena luz del día, y porque la policía registró esa misma tarde marcas en el suelo en el lugar que él señaló y su laboratorio examinó su ropa desgarrada. La etiqueta describe el relato, no su causa. Las pruebas consisten en las declaraciones policiales de Taylor, su esposa, su médico, el agente Douglas y el detective Wark, el informe del CID del 7 de enero de 1980, el informe forense L615/79, las fotografías de la policía y de Sutherland tal como se describen en el historial del caso de BUFORA de 1982, una muestra de tierra pequeña y comprometida, los pantalones y las entrevistas de prensa de 1979. Nadie más vio los objetos, la policía nunca ha hecho públicas sus fotografías y el lugar fue pisoteado y cubierto de nieve en menos de un día. Police Scotland confirmó en agosto de 2023 que sigue conservando el expediente y se negó a hacerlo público. Las fuentes se revisaron el 29 de septiembre de 2026; deberán revisarse de nuevo antes de septiembre de 2028 o si Police Scotland hace públicos el expediente o sus fotografías.
Fuentes: Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1UFO sighting (Taylor), Livingston incident, Dechmont Woods encounter · FOI 23-1429
- 9 NOV 1979 · 7:45
Robert Taylor empieza a trabajar en los viveros de Rosebank, lleva a una cuadrilla a Bellsquarry y luego vuelve a casa a desayunar.
- HACIA LAS 10:00
Entra con la camioneta Bedford en el bosque de Dechmont, aparca en un camino y sigue a pie con su setter irlandesa, Lara.
- HACIA LAS 10:15–10:30
Al entrar en un claro al pie de Dechmont Law, ve una silenciosa cúpula gris con un reborde; dos esferas con púas ruedan hacia él y le agarran los pantalones; un olor asfixiante, y pierde el conocimiento.
- MINUTOS DESPUÉS
Tras quizá veinte minutos inconsciente, según el cálculo de Campbell, vuelve en sí sin poder hablar, llega a gatas y a trompicones hasta la camioneta, no consigue usar la radio y la deja atascada en terreno blando.
- HACIA LAS 11:15
Mary Taylor lo ve subir por la calle hacia casa, sucio y agotado: «No, una cosa de nave espacial».
- HACIA MEDIODÍA
El doctor Gordon Adams encuentra rozaduras en el muslo y el mentón y ordena una radiografía de cráneo en Bangour; Taylor lleva a su jefe, Malcolm Drummond, al claro y encuentran las marcas.
- HACIA LAS 13:00
Taylor va en ambulancia al Bangour General Hospital y firma el alta voluntaria tras unas dos horas sin que lo atiendan.
- 14:00
El inspector MacDonald, el agente Douglas y el detective Wark examinan, miden y fotografían el claro vallado.
- POR LA NOCHE
Los Taylor parten hacia Keswick; un periodista del Glasgow Herald habla a Steuart Campbell, de BUFORA, de «pequeñas criaturas peludas».
- 10 NOV 1979
The Scotsman, el Glasgow Herald y el Edinburgh Evening News publican la historia; Alistair Sutherland fotografía las marcas bajo la escarcha; Campbell visita el lugar con la policía.
- 11 NOV 1979
El Sunday Express lleva la historia a toda Gran Bretaña; esa noche la policía toma declaración a Taylor y se lleva su ropa.
- 22 NOV 1979
El laboratorio forense de la policía informa de que ambos desgarros de los pantalones son compatibles con que el tejido fuera tirado hacia arriba mientras los llevaba puestos.
- 7 ENE 1980
El informe del CID concluye que unas amplias pesquisas no han encontrado nada que muestre qué hizo las marcas.
- MARZO DE 1980
«Close Encounter in Scotland», de Campbell, aparece en el Journal of Transient Aerial Phenomena.
- JULIO DE 1982
BUFORA publica Close Encounter at Livingston, su historial de caso n.º 1, con los documentos policiales como apéndices.
- 1991–1992
La Livingston Development Corporation coloca una placa conmemorativa en una roca en el lugar; la roban en cuestión de meses.
- 1994
The UFO Mystery Solved, de Campbell, propone un espejismo de Venus y Mercurio y una crisis epiléptica; Taylor dice que Venus no tuvo nada que ver.
- 14 MAR 2007
Robert Taylor muere a los 88 años sin haber cambiado nunca su relato.
- SEPT 2018
El Consejo de West Lothian inaugura una ruta ovni hasta el claro con postes señalizadores y un panel informativo.
- 31 AGO 2023
Police Scotland confirma que sigue conservando el expediente del caso y rechaza una solicitud de acceso a la información para hacerlo público.
Fuentes y entrevistas
Las fuentes se mantienen en su idioma original; sus títulos y descripciones están traducidos.
Close Encounter at Livingston · BUFORA Case History No. 1Steuart Campbell, edición de Charles F. Lockwood y Leslie W. Bayer · British UFO Research Association · julio de 1982 · con el informe forense de la policía, las declaraciones de los agentes y los testigos, el informe del CID y transcripciones de prensa de 1979 como apéndicesClose Encounter in ScotlandSteuart Campbell · Journal of Transient Aerial Phenomena 1(2) · marzo de 1980 · el primer informe del caso en la prensa ovni, con la opinión del científico forense sobre los pantalonesEl avistamiento ovni que investigó la policíaSteven Brocklehurst · BBC News Scotland · 9 de noviembre de 2019 · las declaraciones policiales y una entrevista con el detective Ian WarkEl incidente ovni del bosque de Dechmont, cuarenta años despuésBBC News Scotland · noviembre de 2019 · reportaje en vídeo desde el claroBob TaylorThe Daily Telegraph · obituario · 23 de marzo de 2007Robert TaylorThe Economist · obituario · 29 de marzo de 2007Voy detrás de los extraterrestres que le dieron una paliza a BobGareth Edwards · Edinburgh Evening News · 9 de noviembre de 2004 · copia de archivo · Taylor, a quien el periódico atribuía 87 años, en vísperas del 25.º aniversarioEl incidente de Livingston: reportajes del Guardian (mayo de 1994) y del Observer (junio de 2002)Patrick Gross · ufologie.patrickgross.org · recopilación que transcribe la entrevista del Guardian de 1994 con Taylor sobre la teoría de Venus de CampbellInforme sobre la investigación del encuentro de Bob TaylorSteuart Campbell · 1994 · republicado por UFO Evidence · el resumen posterior del investigador, con la placa y su roboEl Socorro de Escocia: el ovni de Robert Taylor en Dechmont, 1979Foro de Metabunk · 2024 · cita el capítulo 9 de The UFO Mystery Solved (1994), de Campbell, y reproduce los recortes de 1979 del Daily Record y del West Lothian CourierUn programa de televisión investigará el famoso encuentro ovni de LivingstonThe Scotsman · 10 de noviembre de 2012 · Malcolm Robinson y Nick Pope sobre el casoUn autor intenta desmontar el misterio ovni de los LothiansThe Scotsman · 13 de agosto de 2012 · la teoría del depósito de agua y el miniictus de John AlisonUn investigador ovni asegura tener la respuesta a uno de los mayores misterios de encuentros extraterrestres sin explicar de EscociaBrian McIver · Daily Record · 22 de noviembre de 2013 · la teoría del depósito de agua de Phill FentonNaves espaciales, esferas y la hierba del diabloDavid Slater · Anomalous Culture · 30 de mayo de 2010 · la propuesta de la belladona y Doctor WhoCuarenta años después del incidente de Dechmont, un autor repasa el desconcertante avistamiento de un platillo volante cerca de LivingstonThe Sunday Post · 5 de marzo de 2019 · Malcolm Robinson y su libro sobre el casoEl incidente del bosque de Dechmont: The One Show, de la BBC, revisita el encuentro ovni más famoso de EscociaNeil Pooran · Edinburgh Live · 27 de febrero de 2020El Consejo de West Lothian crea una «ruta ovni» en el lugar de un famoso encuentro cercanoThe Scotsman · 30 de septiembre de 2018Dechmont Law UFO trail · Case File Number: 1013Consejo de West Lothian · folleto y mapa de la ruta hasta el lugar del encuentroUFO sighting (Taylor), Livingston incident, Dechmont Woods encounter · FOI 23-1429Police Scotland · respuesta del 31 de agosto de 2023 a una solicitud de acceso a la información · el cuerpo confirma que conserva el expediente del caso y se niega a hacerlo público¿Has visto un error o conoces una fuente mejor? Escribe a hello@uap.fun.
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